Fito Páez, bajo una nueva aura

El nacimiento de su hijo Martín y su nuevo disco “Rey Sol” han iluminado sus días. El álbum salió a la venta en noviembre del año pasado y es dedicado al pequeño, quien además aparece en la portada. Son tiempos luminosos para Fito Páez. Hace menos de dos años editó “Abre”, el disco que lo […]

El nacimiento de su hijo Martín y su nuevo disco “Rey Sol” han iluminado sus días. El álbum salió a la venta en noviembre del año pasado y es dedicado al pequeño, quien además aparece en la portada.

Son tiempos luminosos para Fito Páez. Hace menos de dos años editó “Abre”, el disco que lo devolvió a la ruta y las giras, luego de tres años de ir del piano al estudio y del estudio al piano.

La máquina comenzó a rodar y, ya durante la gira, aparecieron nuevas canciones. “Antes de terminar la gira ya tenía el disco grabado”, cuenta Páez en el estudio de su casa, entusiasmado con “Rey Sol”, su nuevo álbum, que salió a la venta en noviembre del año pasado.

Es luminosa también su manera actual de grabar. Al igual que con “Abre”, la grabación fue rápida y, nuevamente, con la producción artística de Phil Ramone. “En un momento tuve un rato libre en medio de la gira, Phil estaba disponible, así que fuimos para adelante. Aquí nos reunimos con los músicos una semana para pasar los temas y hacer los arreglos. Viajamos a Miami y en veinte días estaba hecho”.

Entonces no sólo está luminoso, sino también liviano, buscando el corazón de la canción y no trabajando horas y horas en arreglos y sobregrabaciones. Lejos de la extensa grabación que lo tuvo atareado durante casi un año y medio junto a Joaquín Sabina en la cocina de “Enemigos íntimos”. Un disco que terminó allí, en la edición, sin que la sociedad durara lo suficiente para encarar una gira.

“Ahora lo estoy escuchando de nuevo, porque quiero hacer algunas de las canciones en los próximos shows. El disco está buenísimo. Tuvimos, sí, encuentros en la navegación, difíciles y duros de manejar. Seguramente nos habremos movido muy torpemente los dos y no llegó a buen puerto. A veces las cosas se te van de las manos, no las podés manejar. Tenemos tiempos y temperamentos diferentes y una distinta forma de relacionarnos con el mundo. Eso a veces entreverá las cosas”.

Aquella accidentada navegación lo llevó a otros puertos: “Abre” y, con ese disco, nuevamente a los escenarios luego de varios años de aislamiento. La gira incluyó varias provincias argentinas, América Latina, España y los Estados Unidos.

“Con la gira me di cuenta de que soy definitivamente un hombre de tablas. Que sí, necesito estar ahí arriba. Me encanta. Haberlo grabado en forma rápida mantuvo el espíritu original de la canción. Claro que hay arreglos -bronces, cuerdas, bandoneón, coros-, porque soy músico, pero algunos temas son simplemente bajo, batería, guitarras y teclado. Me gusta trabajar de diferentes formas, hay canciones que van madurando en el tiempo y otras que las hago en una noche y las grabo en 15 minutos”.

Otro hecho ha marcado este tiempo de luz. Hace un año y medio llegó Martín. Su hijo, a quien le dedica el tema y el disco entero, “Rey Sol”. Es él quien aparece, desnudito y con peluca, en la portada del disco. El impacto de esa llegada lo cuenta donde corresponde que lo haga un músico: en la canción “Rey Sol”, que también da título al álbum.

“Y que es para Martín, claro, pero que cualquiera que tenga hijos puede hacer suya”.

Pero el disco también tiene sus lugares oscuros. La mirada de Fito se dirige al mundo y escribe en sus canciones aquellas cosas que ve, que no siempre son soles, mieles y amor. Ya en el primer tema, “El diablo en tu corazón”, una canción que crece por sus giros y coros, interpela a la Buenos Aires de hoy y que compara con la de principios de los años ochenta.

“Recuerdo los ochenta como una época más floreciente, estábamos recién salidos de la dictadura y había como una suerte de ilusión, de poder quebrar por fin ese vínculo siniestro con los militares que tenía este país. Claro que también hay que tener en cuenta que entonces tenía veinte años menos. Pero es así, todavía el SIDA no había hecho estragos, las defensas estaban altas en todo sentido. No sé si me gusta mucho el Buenos Aires de ahora, ni el mundo de ahora, porque Buenos Aires es también todas las ciudades. Y quería dar esa visión sin que suene moralista ni nostálgico. Es una canción de wake up, de despertar, que propone que nos saquemos el diablo del corazón, ya, y cortarla con esto”.

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