- Especialistas afirman que poder adquisitivo disminuirá entre un 30 y 50 por ciento
Moisés Martínez yRosario [email protected]
Incertidumbre y desconcierto albergan comerciantes y consumidores a raíz de alzas en los precios de pollos y huevos, a las que se sumaron incrementos en los quesos, carnes, detergentes, papel higiénico, ambientadores, entre otros productos de consumo diario.
Germán Pupiro Alemán, dueño de distribuidora San Juan, expresó que estas alzas se vienen dando desde la semana pasada. “Cosas como el papel higiénico y detergente están más caras desde la semana pasada. Ahora con estas alzas del pollo, huevos y carne se han caído las ventas, pero si le subo nadie compraría”, expresó.
Roberto Gutiérrez, quien realizaba sus compras en el Mercado Central (Roberto Huembes), expresó que no sabe qué hacer ante esta ola alcista. “Para los que tenemos varios hijos esto nos golpea terriblemente. Los salarios no suben, en definitiva la gente se va a ir a un paro general. ¡Es imposible comprar la canasta básica!”
Cruz Jarquín Ruiz, destacó que esta nueva alza golpea aún más los bolsillos de los nicaragüenses. “Eso que los que trabajamos medio podemos afrontarla, ahora, los que no trabajan, cómo estarán”.
El experto en Derecho Fiscal, Julio Francisco Báez, opinó que las alzas en los productos de la canasta básica obedecen a una aplicación discrecional del impuesto a los hidrocarburos de parte del Gobierno, lo que se traduce en un efecto de cascada en los precios de los productos alimenticios.
Para el economista René Vallecillo y el sociólogo Oscar René Vargas, los principales afectados con la tendencia alcista son los trabajadores que cuentan con un salario entre los 700 a 1,200 córdobas mensuales, quienes verán reducido su poder adquisitivo entre un 30 y un 50 por ciento, y los desempleados que representan el 60 por ciento de la población del país.
Vargas sostiene que el poder de compra de la canasta básica (54 productos) se ha reducido en un 50 por ciento desde 1990 al 2000 y con el nuevo aumento prácticamente una familia de cuatro miembros, tendría acceso únicamente a los alimentos básicos, lo que en buen nicaragüense significa comer sólo gallopinto.
Vallecillo considera que de no darse un cambio en el rumbo económico, el país podría estar a las puertas de un estallido social.
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