- El reo declaró al Juez que llevó al niño a la iglesia de Nueva Guinea y que allí, entre las bancas lo violó y mató
Jerónimo Duarte Pérez – [email protected]
NUEVA GUINEA.- Ayer martes ocho de mayo a las diez de la mañana fue llevado al Juzgado y escoltado por cuatro policías el autor confeso del delito de asesinato atroz en contra de un menor de 13 años, el cuatro de mayo en el barrio de la zona siete de Nueva Guinea.
Pedro José Ríos, de 18 años, el cual tenía dos meses de ser de la organización Juventud Pastoral de la iglesia de la Zona Siete, dijo el padre Julio Falagán.
Ríos dio muerte el jueves tres de mayo por la noche al menor Ervin Antonio Guzmán Pérez, además lo violó y lo dejó tirado dentro del templo poniéndole tres bancas encima para querer tapar el cuerpo.
El menor había desaparecido el jueves 3 de mayo y fue hasta el viernes que unos feligreses lo encontraron muerto en el centro de la parroquia.
Ríos declaró ante el juez Eduardo Carrillo Rosales, que un día antes de haberle dado muerte al menor llegó de San Carlos, Río San Juan un hermano de suyo que quería llevarlo a trabajar a una finca, pero que el día de la desaparición del menor, él actuó sólo.
Explicó que cuando eran las 7:00 de la noche del jueves, él se dirigía hacia la Iglesia, pero en el trayecto se encontró con el niño y lo invitó a ir al templo.
Al estar dentro de la Iglesia con el menor, Ríos dijo que dijo que se asomó por una ventana y se acordó de que quince días antes la mamá del chavalo lo había ofendido con palabras que consideró fuera de control, por lo que se puso incontrolable y pensó vengarse con el menor.
Aseguró que dos horas más tarde reaccionó y se miró que el pantalón lo tenía abajo, con señales de que había tenido relaciones sexuales con el menor, el que ya estaba muerto.
Sostuvo que fue en ese momento que decidió marcharse a la casa de la mamá y dormir. Añadió que unos días antes su mamá lo había echado de la casa por que no comulgaba con sus ideas religiosos.
El viernes 4 de mayo a las 9:00 de la mañana, Ríos dijo se marchó con su hermano Rigoberto Río hacia San Carlos, Río San Juan, a una comarca conocida como el Tulito, donde fue capturado por la Policía, dos días después del crimen.
Pedro José Ríos detalló al juez al menor lo amarró con las manos hacia atrás, le vendó los ojos y que después lo violó, pero adujo que tiene problemas psíquicos y sostiene que no se acuerda el momento en que cometió semejante crimen
Cuando la Policía escoltaba al detenido, muchos delos pobladores se lo querían arrebatar y lincharlo. La gente pidió al juez y a los miembros de los jurados en que no piensen mucho en condenarlo a la pena máxima para que pague por semejante delito cometido.
PUEBLO INDIGNADO
– Pobladores de Nueva Guinea pidieron que la justicia se aplique contra este hombre, ya que según ellos se merece la mayor indignación porque era miembro de la Juventud Pastoral y apoyado por la comunidad.
– A la condena se sumó el cura párroco de la Iglesia Julio Falagán, quien dijo estar indignado del crimen y sobre que el vigilante haya dicho que se cometió dentro del templo.