Mario A. De Franco*
I de II Partes.- Hace un mes el Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (MIFIC), decretó el cierre virtual de las exportaciones de ganado en pie, al permitir únicamente las exportaciones de animales de más de 390 kilos. Esta decisión de política, desde mi punto de vista es equivocada, ya que bajará los precios de venta del ganado y por lo tanto disminuirá la producción ganadera, las exportaciones y el ingreso de los ganaderos nicaragüenses, complicando innecesariamente la ya difícil situación del sector agropecuario del país que se ha originado con la caída de los precios del café. La medida solamente beneficia a los mataderos en el corto plazo, pero cuando disminuya la producción ganadera en el mediano plazo, también éstos saldrán perdiendo.
Si esto es cierto, el Ministro de esa cartera debe reconsiderar su posición rápidamente y reestablecer el libre comercio del ganado en pie. Desde luego que el simple libre comercio no es sustituto de la implementación de una política de desarrollo ganadero, pero su prohibición va totalmente en contra del desarrollo de la ganadería.
Antecedentes
En la primera parte de la década de los noventa el Gobierno de entonces se inició con una política vacilante en cuanto a la apertura del mercado internacional para el ganado en pie, habiendo períodos de apertura y cierre, hasta que finalmente adoptó correctamente la política de la apertura. Desde el inicio del Gobierno actual, no solamente se confirmó la política de apertura, sino que la misma se profundizó por medio de la simplificación de los trámites requeridos para la exportación -aunque todavía quedaron algunas restricciones fiscales relacionadas con la renta presuntiva- y por la firma de convenios internacionales, por ejemplo el Tratado de Libre Comercio con México.
La lógica de desarrollar una política de exportaciones libres para la ganadería se basó en cuatro puntos: el comportamiento de los precios de la carne en el mercado internacional; la estructura del mercado ganadero; las oportunidades de mercado y por el principio de libertad económica derivado de la propiedad privada. En mi opinión a abril del 2001 no hay ningún cambio que invalide las razones que llevaron en 1997 al Gobierno actual a confirmar y profundizar la liberalización de las exportaciones en general y del ganado en pie en particular.
Los precios de la carne en el mercado internacional
Por diversas razones, previas a la enfermedad de las vacas locas, el precio internacional de la carne en los últimos diez años ha tendido a caer aceleradamente. En los años 60-70 una libra de carne en el mercado internacional tenía un precio de US$1.00; en los últimos diez años el precio también ha oscilado alrededor de US$1.0. La diferencia es que un dólar de hace 25-30 años es igual a unos US$5.5 de ahora. Esto ha hecho que los mercados locales y regionales se vuelvan más importantes para la producción de carne. Así, el principal rubro que Nicaragua exporta a Centroamérica es carne y ganado en pie. Con esos precios internacionales y con la baja productividad de la ganadería en Nicaragua, la actividad ha estado en una difícil situación, en la cual la negociación por un poco más de precio se torna crucial y puede representar la vida o la muerte de un ganadero.
La estructura del mercado ganadero
La carne y la leche en Nicaragua se producen básicamente en un sistema de doble propósito. Por el lado de la producción, hay alrededor de 123.0 mil ganaderos que poseen un hato estimado de 3.0 millones de animales. Por el lado del procesamiento de carne y comercialización existe lo que en economía se le llama un oligopsonio, compuesto por cuatro mataderos. Los mataderos compran novillos listos para el destace es decir ya engordados (entre 390-420 kilos). Si se cierran las exportaciones de ganado en pie, los únicos compradores para los 123.0 mil ganaderos son los cuatro mataderos. Esto establece una situación asimétrica en el poder de negociación de los precios a favor obviamente de los mataderos y en contra de los ganaderos. Al abrirse el mercado para la venta de ganado en pie, el poder de negociación de los ganaderos se mejora puesto que tienen la opción de vender a los mataderos o vender a los compradores de ganado en pie. Es evidente entonces que cerrar el mercado hace felices a los dueños de los cuatro mataderos pero castiga a los 123.0 mil productores de ganado.
Pero el asunto es un poco más complicado. De los 123.0 mil ganaderos, el 96% tiene propiedades de menos de 100 manzanas, los cuales por limitación de tierra, pastos, bajos rendimientos y financiamiento, solamente pueden dedicarse a la etapa de crianza y desarrollo, es decir, solamente pueden producir ganado hasta los primeros 8-12 meses de edad y con pesos de alrededor de los 200 kilos. Con estas edades y pesos los animales no pueden ser vendidos directamente a los mataderos, sino que son vendidos a engordadores o repastadores. Estos engordadores o repastadores son los que les venden a los mataderos. Como el precio internacional es bajo y como los mataderos tienen una tecnología obsoleta, están endeudados y tienen costos financieros altos, tienden a pagar a los engordadores y repastadores, precios bajos y a atrasarse en los pagos. De esta forma, estos últimos, para defenderse de los mataderos y mejorar su rentabilidad tienen que comprar a precios todavía más bajos a los criadores y desarrolladores. De todos los productores solamente el 4% puede dedicarse a todas las etapas de la producción ganadera es decir a la crianza, desarrollo y engorde, es decir, solamente el 4% puede vender sus novillos a los mataderos. Mantener abierto el mercado de exportaciones de ganado en pie, entonces no solamente significa mayor poder de negociación, sino que mayor poder de negociación en particular para la mayoría de los productores. Cerrar el mercado significa que los precios que recibirán los engordadores serán más bajos y que los precios que recibirán los criadores y desarrolladores serán más bajos aún.
Frente a esta disminución de precios al productor generada por el cierre del mercado, en el contexto de precios internacionales bajos, la producción de ganado va a disminuir. En estas circunstancias una parte de los ganaderos saldrá rápidamente del mercado. Otra parte de ellos ya sea para aumentar su poder de negociación de precios o para poder vender a los mataderos animales con un peso mínimo de 390 kilos, empezarán a demandar crédito de largo plazo, ya que para llevar un animal de 200 kilos a los 390 kilos en Nicaragua toma alrededor de los 30 meses; crédito que difícilmente obtendrán o si lo logran será a tasas de interés comerciales, incompatibles con la rentabilidad actual de la ganadería, lo que llevará al menos a un grupo eventualmente a la quiebra. Cualquiera de estos escenarios va a producir una tensión adicional de los ganaderos con el Gobierno.
Oportunidades de mercado
Para mejorar las condiciones de precios de la ganadería, en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio con México, el Gobierno actual consiguió que el Gobierno de México -en particular la Secretaría de Agricultura- aceptara una cuota de carne libre de impuesto, así como de frijoles, queso, etc. para que este beneficio se distribuyera entre todos los actores de la ganadería: Criadores, desarrolladores, repastadores y mataderos, se negoció que esta cuota se dividiera en partes iguales entre ganado en pie y carne congelada. Prohibiendo las exportaciones de ganado en pie, es decir cerrando el mercado, los beneficios del Tratado de Libre Comercio serán solamente para los mataderos y un grupo reducido de repastadores.
Los resultados de la política de apertura
Los resultados de la política de libre comercio han sido los esperados. A pesar de los bajos precios internacionales, la baja productividad y la apretada política de crédito, la producción ganadera ha crecido así como las exportaciones tanto de carne congelada como de ganado en pie.
* Consultor económico.