- Desde el triunfo sandinista en julio de 1979, la misión diplomática norteamericana estuvo tras las evidencias de “ejecuciones sumarias” en contra de prisioneros de la extinta guardia somocista (GN), capturados durante la ofensiva guerrillera. El entonces embajador Lawrence Pezzullo envió a sus superiores en Washington varios telegramas “Secretos” o “Confidenciales”, informando sobre ese tema tan delicado
- Documentos desclasificados revelan el interés que tuvo en su momento EE.UU. por conocer de las ejecuciones sumarias
- En Masaya aparecieron la semana pasada cuatro osamentas envueltas en uniformes militares
Roberto Fonseca [email protected]
En agosto de 1979, en el telegrama número 3649, clasificado como “Confidential” (“Confidencial”), el embajador de Estados Unidos en Nicaragua, Lawrence Pezzullo, dejó a un lado su característico estilo “conciliador”, para informar a sus superiores sobre “graves denuncias” en contra del recién victorioso régimen sandinista, alrededor de violaciones a los derechos humanos.
Las denuncias, decía Pezzullo en el texto ahora desclasificado, dirigido a las autoridades del Departamento de Estado, se referían a la desaparición de prisioneros de la guardia somocista, condiciones inadecuadas en las prisiones y; dificultades de acceso a los centros de detención.
Aunque en el texto desclasificado está borrado el nombre de la fuente de la Embajada Americana, se indica que luego de transcurrir varias semanas y restablecer contacto con equipos del interior del país, en las áreas controladas por el Frente Sandinista, “los reportes que han comenzado a llegar son alarmantes”.
Entre éstos, Pezzullo indicaba que habían catorce centros de detención en y alrededor de Estelí y cuatro en Matagalpa. En consecuencia, centenares de prisioneros transferidos de Matagalpa a Estelí habían desaparecido y presuntamente muertos. En Ciudad Darío, además, habían reportes de prisioneros indefensos asesinados.
“En Managua y el sur la película es un poco mejor”, refiere el telegrama, “pero hay sospechas de que algunos prisioneros han desaparecido”. Lamenta que sólo han tenido acceso a cuatro de los diez presuntos centros de detención en la capital, debido a que no están definidas las líneas de autoridad al interior del FSLN.
“Cartas suscritas por el ministro del Interior (Tomás) Borge y el viceministro (Edén) Pastora no garantizan el acceso a las prisiones”, se queja Pezzullo. Agrega que los prisioneros están recibiendo una inadecuada ración de comida, que los alimentos enviados por sus familiares no llegaban a sus manos y; que no se garantizaba la confidencialidad en la entrevista con los prisioneros.
El mismo texto, desclasificado el 12 de diciembre de 1988, señala que tienen en su poder “numerosos reportes de ejecuciones, faltas graves y desapariciones”.
“No ha sido posible verificar estos reportes, pero hay suficiente información que indica que la situación es seria”, dice Pezzullo en el punto seis del telegrama.
BORGE LLEGO A ECIBIRLO AL AEROPUERTO
Semanas antes, el mismo Pezzullo envió un telegrama oficial a sus superiores en Washington, en el que manifestaba “su sorpresa y el de la Embajada”, por la bienvenida que le tributó Tomás Borge, ministro del Interior, en la propia escalinata del avión, en nombre del gobierno nicaragüense. Luego lo acompañó ante una batería de periodistas.
“Borge dijo a la prensa que el GNR trataría a sus enemigos con compasión y aseguró que no habría represión”, reportó. Luego, dirigiéndose a Pezzullo, le volvió a brindar la bienvenida y abogó por una relación cercana y amigable entre ambos países. A renglón seguido, dijo que el gobierno nicaragüense aplaudía el liderazgo de la administración Carter con respecto a los derechos humanos.
Borge, incluso, escoltó a Pezzullo hasta la Embajada Americana y éste lo invitó a tomar una taza de café. Lo siguió hasta la cabina de los marines, acompañado de tres escoltas armados. En la oficina del embajador, el dirigente sandinista le expuso una serie de requerimientos en ayuda humanitaria y para la reconstrucción. Asimismo, en asistencia militar.
Al final del telegrama, Pezzullo colocaba sus comentarios. En esta ocasión escribió: “Enviar a Borge a recibirme al aeropuerto fue un gesto significativo del nuevo gobierno. Ellos seleccionaron al individuo que ellos sabían podía ser el más sospechoso para nosotros y lo enviaron cargando el olivo de la paz”.
MENSAJE DE BORGE
El comentario oficial por parte del Departamento de Estado llegó en el telegrama “Secret” (“Secreto”), número 197806, dirigido al embajador Pezzullo, en Nicaragua.
Aunque el texto fue desclasificado en el 88, la gran mayoría de su contenido está tachado en negro. Sólo se lee la recomendación que le transmitiera a Borge, sobre el tema de asistencia militar, que “la observación de los derechos humanos es un tema muy importante para la asistencia militar; y en América Latina, sólo países con buen récord de derechos humanos recibirían una asistencia militar significativa”.
EJECUCION EN MASAYA
En agosto de 1979, de acuerdo al telegrama con el código Managua 3494, se reporta una reacción a la conferencia de prensa brindada por el Congresista Murphy, quien había asegurado en Washington —tras reunirse con el mayor GN Pablo Salazar (“Comandante Bravo”)— que los sandinistas habían asesinado a unos 3,000 prisioneros y cometido otras atrocidades.
Con respecto a esas acusaciones, Pezzullo escribió el siguiente comentario: “No tenemos ninguna información sobre los casos de violaciones mencionadas por el Congresista Murphy”.
El único caso confirmado, sigue diciendo el texto, corresponde al de una ejecución en Masaya, de alguien que supuestamente “autoconfesó” haber sido informante de la Guardia.
“Nuestros guardaespaldas (con formación GN) han insistido en que la represión del FSLN contra la GN se registró en los primeros días del nuevo gobierno, pero no hemos tenido forma de confirmar los cargos”.
Finalmente, Pezzullo refirió que hizo llegar a Miguel D’Escoto, canciller sandinista, una traducción no oficial sobre la intervención de Murphy y el funcionario nicaragüense le advirtió que el GRN se “movería rápida y agresivamente para responder” a las acusaciones.
Pezzullo ingenuamente creyó ver en aquel comentario de D’Escoto una pronta visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (siglas IAHRC en inglés). Pero, para que eso ocurriera tendrían que transcurrir dos años. Exactamente octubre de 1981.
SENADOR VISITA “CARCEL MODELO”
También en agosto, el senador Zorinsky llevó a cabo una visita oficial de dos días a Nicaragua, en la que celebró reuniones y llamadas telefónicas con dirigentes del sector privado, religiosos y miembros del gobierno. El día 6, como parte del programa, acompañó a Borge, ministro del Interior, a una visita a la “Cárcel Modelo”, en Tipitapa.
Se trataba de la primera visita del dirigente sandinista tras la toma del poder y según lo describe Pezzullo, fue “muy conmovedora”.
Antes de entrar, Zorinsky le preguntó a cuánto ascendía la población penal ahí y Borge en tono sarcástico le respondió: “Cerca de 3,000, el mismo número que el Congresista Murphy afirma que fue asesinado”. Añadió que fue construida para albergar a 1,000 prisioneros.
Entraron a la “Cárcel Modelo”, recorrieron tres bloques de celdas, y hablaron con los prisioneros, quienes se quejaron de que la ración de comida era insuficiente y que las provisiones de sus familiares no llegaba a sus manos. Pidieron que se personaran representantes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, de la Cruz Roja Internacional y otros organismos humanitarios.
“Fue un momento emocionante”, escribió Pezzullo, cuando Borge los llevó hasta la celda donde él había estado confinado, solitario, y luego sostuvo un diálogo con prisioneros, a quienes incluso les habló de su experiencia carcelaria. “Él prometió que ningún ciudadano sería tratado como él fue tratado”.
Luego, Borge ofreció a los funcionarios de la Embajada Americana “total acceso” a la prisión, cuando ellos lo desearan. Además, ordenó que quince oficiales adicionales del Ministerio del Interior se presentaran en la prisión, para agilizar sus casos judiciales y liberar a los inocentes. Prometió al senador Zorinsky que al menos 100 prisioneros al día podrían ser atendidos. Sin embargo, de las dificultades para acceder a las cárceles siguieron quejándose los funcionarios norteamericanos.
<B.BORGE ADMITE ABUSOS
En abril de 1980, durante un acto celebrado en la Central de Policía, el Ministro del Interior admitió que “habían casos de abusos contra prisioneros”, pero inmediatamente agregó que eran aislados, ya que no eran una práctica sistemática por parte de las autoridades sandinistas.
“Él atribuyó el problema a la inexperiencia de las fuerzas públicas y a la falta de profesionalismo”, reportó Pezzullo, citando una transmisión de Radio Sandino, asimismo, atribuyó que los casos de tortura para sacar confesiones, eran “vestigios del pasado somocista”.
Pezzullo hizo ver en su telegrama que en una reunión con Borge, celebrada el 12 de abril, le enfatizó sobre el abuso contra los prisioneros y le indicó que tenía reportes de que algunos prisioneros en El Chipote habían sido sometidos a torturas.
“El embajador dejó claro que los problemas (el respeto) con los de los derechos humanos, podría ser un factor determinante en las relaciones bilaterales” con Nicaragua.
«MERCENARIOS» EN NICARAGUA
Cuando estalló la insurrección en varias ciudades como Estelí, Matagalpa y Masaya, el telegrama 04418 informaba sobre tres “mercenarios” en Nicaragua, de los cuales uno estaba desaparecido, otro murió al viajar en un helicóptero y el restante acompañó el cadáver a los EE. UU.
TELEGRAMAS DE LA EMBAJADA GRINGA
– En cuatro telegramas oficiales, transmitidos por la Embajada Americana entre febrero y mayo de 1978, se informa al Departamento de Estado sobre la presencia de asesores militares norteamericanos y de otras nacionalidades. Incluso, fue tema de conversación con el entonces Presidente Anastasio Somoza, en dos oportunidades.
– El tema de la presencia de “mercenarios” en Nicaragua saltó a luz pública tras una conferencia de prensa celebrada por el mayor Anastasio Somoza, “Tachito”, el 6 de febrero de ese año, indica el telegrama codificado 00668, suscrito por el entonces embajador Solaun.
– Luego en marzo, oficiales norteamericanos informaron al embajador Solaun, que varios americanos habían sido contratados por Nicaragua para “enseñar karate, combate mano a mano y defensa personal” a la guardia personal de Somoza. Al respecto, podían confirmar que habían dos estadounidenses que habían trabajado en la escuela de fuerzas especiales de Fort Bragg y que hicieron contacto con “Tachito” ahí, cuando él estuvo en 1976.
– “Los dos hombres arribaron cerca de octubre de 1977”, refiere el telegrama 1263, y fueron contratados primero verbalmente y luego por escrito, por tiempo indefinido. Ellos admitieron que usaban uniformes de combate, pero recientemente habían recibido orientación de vestir de civiles. Además, que no participarían en ninguna operación militar. Eso le había sugerido Solaun a Somoza Debayle durante un encuentro sostenido el 7 de febrero de 1978.
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