Edgard Rodríguez C. [email protected]
Dice Paulo Coelho que el esfuerzo es saludable e indispensable, pero que sin resultados no significa nada…
¿Habrá valido la pena el sacrificio –de todos los involucrados- para la realización del Campeonato Nacional de béisbol Mayor “A”?.. ¿Habrá cosecha para recoger?
Las respuestas categóricas las obtendremos sólo a través del tiempo. Sin embargo las primeras señales no son exactamente alentadoras… Pero una cosa sí está clara: para nuestros departamentos y sobre todo para aquellos que no tienen pelota superior, constituye su gran fiesta.
“Venir a Bluefields es un gran sacrificio, pero ellos (los costeños) van al Pacífico. Así que teníamos el deber de asistir a este torneo”, señala Rolando Treminio, jugador del equipo de Matagalpa y dueño del bus en el que se transportó el club hasta el puerto de Ciudad Rama.
Para Freddy Omar Zelaya, patrocinador del equipo Reebok, que representó a Managua en el campeonato, ir a Bluefields era necesario para premiar el esfuerzo de sus jugadores, que tras arduas batallas, se ganaron el pase al Nacional y llegaron con fuertes aspiraciones.
Sin embargo, aparte de no poder ganar el evento, pese al favoritismo que se erigió tras las primeras faenas del club, viajar a la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS) significó para Zelaya una severa alteración de su presupuesto para garantizar la participación.
“Un primer problema se originó en El Rama”, asegura Zelaya. “Nos querían enviar hacia Bluefields en una plataforma tirada por un remolcador, que es utilizada para carga y que se lleva 12 horas en el viaje. Así que yo pagué 70 mil córdobas y venimos en un barco”, agregó.
El problema del transporte fue padecido por todos, pero apenas fue el primero de muchos que experimentaron en el campeonato. Los equipos fueron alojados en varios colegios, la mayoría de los cuales no disponían de las más mínimas condiciones para albergar personas.
“Una gran dificultad fue con el agua. Teníamos que sacarla de un pozo para bañarnos y para tomar se tuvo que comprar de la purificada. Los primeros días dormimos en el puro suelo y la comida fue realmente muy discreta”, apuntó Luis López, delegado de Matagalpa.
Guy Cox, el joven presidente del Comité Organizador, parecía interesado en el que el torneo terminase lo más pronto posible. Y una vez concluido, fue sincero al apuntar que temía hasta terminar en la cárcel. De todas las promesas de respaldo, casi nadie le cumplió.
“Fuimos abandonados totalmente por el gobierno. El torneo tiene un costo de 500 mil córdobas y lo único que recibimos (hasta un poco antes del cierre del evento) fueron 95 mil córdobas que nos dio Feniba. Esto ha sido un desastre y lo lamentamos”, dijo el directivo.
Aparte de la alimentación y alojamiento, el gran problema fue la transportación de El Rama a Bluefields. Cox asegura que el Presidente Arnoldo Alemán, les prometió una considerable ayuda. Les dijo que la entrega sería antes del inicio, pero todo fue una falsedad.
“El Dr. Raúl Martínez, delegado del PLC nos indicó que por orden del Presidente, se nos entregaría el dinero a través del Ministerio del Trabajo, pero el ministro Manuel Martínez ni siquiera nos recibió. Y además, todas las autoridades regionales nos dieron la espalda”, afirmó.
Ahora el torneo ha concluido y más que satisfacciones, lo que ha dejado para los organizadores, es un montón de deudas.
“No me asustaría que caiga preso. Sé que le debemos a mucha gente y no sé ni cómo vamos a hacer. Plata que estaba destinada para la comida tuvimos que usarla en comprar colchones y eso nos desequilibró. Esto ha sido muy difícil”, se lamentó Cox.
¿Y LOS PROSPECTOS?
– El Nacional Mayor “A” no produce jugadores, pero es una excelente vitrina para mostrarlos a los scouts del béisbol organizado y sobre todo de primera división.
– Seguro algunos de los chavalos que por ahí pasaron, darán el salto al béisbol superior, pero ¿cuántos serán? Por ahí podríamos obtener las respuestas que buscamos.
– La mayoría de los equipos optaron por veteranos (algunos ex primera división) para conformar sus planteles, mientras los chavalos exigidos en el terreno, lucían muy nuevos.
– Guy Cox asegura que el torneo costó 500 mil córdobas (unos 37 mil dólares), pero la cuota mayor fue el sacrificio. Ojalá se vean resultados para que todo ese esfuerzo haya valido la pena.