- Hallazgo en edificio de Enitel en Masaya reabre viejas heridas de la guerra; unos creen que pueden ser ex miembros de la G.N., y otros presumen que sean sandinistas
- El uniforme de una de las cuatro osamentas encontradas tenía el emblema del Ejército norteamericano
Leopoldo Arias yNoelia Sánchez [email protected]
El encuentro de cuatro osamentas humanas en una fosa común cerca de un torreón en las oficinas de la Empresa Nicaragüense de Telecomunicaciones (Enitel), en Masaya, y a pocos metros de lo que fue el cuartel de la extinta Guardia Nacional, ha revivido viejos recuerdos de la guerra que culminó el 19 de julio de 1979 con el triunfo sandinista.
El médico forense Luis Javier Jarquín dijo a LA PRENSA que los esqueletos humanos serán analizados en el Instituto de Medicina Legal para determinar la edad y las causas de su muerte.
Jarquín explicó que la ausencia del cráneo y tórax en los esqueletos, posiblemente se produjo cuando se estaban haciendo excavaciones para reforzar la pared de Enitel.
Agregó que las tres primeras osamentas estaban envueltas en frazadas plomas (tipo lana), con uniformes verde olivo, con botas de tipo militar y una cuarta vestía un pantalón caqui; pero este última no tenía calzado.
TESTIMONIO DEL ALBAÑIL
Marvin Antonio Aguilar González, albañil que realizaba el zanjeo para poner las bases de la pared en Telcor dijo que descubrieron la fosa común con las osamentas humanas a 40 centímetros de la superficie de la tierra.
El uniforme de una de ellas tenía el emblema del Ejército norteamericano y es un carné con algunas letras, pero no se identificaban a pesar que estaban en una pequeña cartera.
“Los demás no tenían letras en sus uniformes con sus apellidos, a como esa gente acostumbraba ponerles”, indicó Aguilar.
ENCONTRARON MAS HUESOS
En presencia de las autoridades policiales el forense manifestó que los trabajadores que llevan la construcción excavaron 31 pulgadas donde se encontraron más huesos, como vértebras, radio, fémur y tres maxilares inferiores con su dentadura; éstas no tenían prótesis, ni calzaduras de oro.
Esto hace presumir a las autoridades encargadas del caso que los fragmentos pueden ser de otros cadáveres. Sobre los huesos humanos había dos camisas que tenían perforaciones que aparentemente fueron producidas por arma de fuego.
En el lugar se encontraron casquillos de rifle y en la bolsa de una de las cuatro osamentas había tres proyectiles con sus casquillos de Galil.
Los primeros dictámenes del forense aseguran que las osamentas encontradas tiene entre 21 y 22 años de enterradas, pero Jarquín aclaró que deben hacer estudios antropológicos de medicina legal para determinar quiénes eran.
“A simple vista daba la impresión de que fueran militares y el de abajo no se pudo determinar porque la osamenta estaba destruida, pero se le encontró un carnet bastante deteriorado en donde no se definen bien las letras, pero parece que era de apellido Quintana”, indicó Jarquín.
POLICIA INVESTIGA
Por su parte, el capitán Randolf Rodríguez, segundo jefe de Investigaciones Criminales de la Policía de Masaya, declaró que las osamentas fueron enviadas al Instituto de Medicina Legal para ser analizadas y que investigan a fondo para conocer la identidad de las mismas.
Rodríguez precisó que uno de los cuatro esqueletos humanos tenían estatura aproximadas de 1.75 metro; otro 1.80; un tercero de aspecto bajo de 1.60 y de complexión delgada y gordo.
Pero advirtió que será hasta el día lunes que den mayores detalles una vez que tengan todos los resultados de los laboratorios del instituto de medicina legal.
SE REVIVEN ESPERANZAS
Este hallazgo ha despertado esperanzas en madres de desaparecidos, quienes fueron capturados por la Guardia Nacional y que jamás tuvieron informes de dónde fueron enterrados. Rosa Tita Salas Gutiérrez jamás supo la suerte de su nieto Carlos Alberto Pérez Salas, quien se fue en una escuadra sandinista y luego lo capturó la Guardia Nacional. Jamás volvió a saberse de él.
HABLA EX PRISIONERO
– José Ramón Sánchez, quien desde el 12 de junio de 1979 cayó prisionero junto a otros amigos del Barrio San Juan, recuerda que pasó días y noches en esas mismas celdas, junto a 35 reos más.
– Dice que por las noches en ese cuartel se escuchaban lamentos de prisioneros que reconocían como combatientes. A todos los metían en la parte de atrás del comando, contiguo al Torreón, donde hoy está el parqueo del supermercado del Palí.
– Allí había 35 presos; 11 eran del Barrio San Juan, entre ellos estaban Roberto Medina, Franklin Cuadra, Heberto y Donald Suazo, Sergio, Álvaro y Alberto Rivera, entre otros que no recuerda.
– “La Guardia nos sacó el 24 de junio a media noche, lo que hizo fue ponernos a empujar las tanquetas cuyos motores los llevaban apagados”.
– Dice que de su celda no pudo apreciar quiénes eran los muertos que la Guardia sepultó cerca del comando, pero sí se escuchaban muchos lamentos.
EL CUARTEL DE LA GUARDIA NACIONAL
Los recuerdos del señor Carlos Velásquez (89), ciudadano de Masaya, hacen referencia de que el complejo en donde se ubicó el cuartel de la Guardia Nacional en esta ciudad, estaba muy cerca de las instalaciones de Enitel, donde se encontraron cuatro osamentas vestidas de uniformes militares.
Recuerda que en ese entonces, lo que ahora es Enitel era una vieja casa de alto donde funcionaban los servicios municipales. “Era una casa de la municipalidad”, rememora Velásquez.
Además el complejo lo formaba un cine y las antiguas cárceles de Somoza.
“Luego esta misma casa fue demolida e hicieron una nueva”, asegura Velásquez, quien cree que la nueva construcción fue edificada en tiempos de Somoza y desde entonces las oficinas de Telecomunicaciones se ubicaron en ese lugar.
El cuartel de la extinta Guardia Nacional funcionaba en el lugar donde ahora se encuentra Palí y Bancentro e incluso don Carlos Velásquez recuerda que aún quedan vestigios de lo que fueron dos “torreones”.
Estos torreones funcionaban como un lugar de vigilancia y fueron construidos “en los últimos días de Somoza”.
Velásquez dijo que ese complejo luego desapareció porque aparentemente en 1978 las instalaciones fueron quemadas.