Benard admite haber perdido la cabeza.

Benard: “Me volví loco”

Edgard Tijerino [email protected] DESDE FILADELFIA.- “Cuando todo este saliendo mal, trata de no perder la cabeza. Eso es lo peor que te puede ocurrir”, recomienda Tony Gwynn en su libro sobre el arte de batear… Marvin Benard admite: “Perdí la cabeza, me volví loco, ¿qué no he inventado?”. Está sentado en el dogout de los […]

Edgard Tijerino [email protected]

DESDE FILADELFIA.- “Cuando todo este saliendo mal, trata de no perder la cabeza. Eso es lo peor que te puede ocurrir”, recomienda Tony Gwynn en su libro sobre el arte de batear… Marvin Benard admite: “Perdí la cabeza, me volví loco, ¿qué no he inventado?”. Está sentado en el dogout de los Gigantes mirando hacia el campo mientras los Filis calientan… Toma un bate, apoya su barbilla sobre las dos manos que se juntan encima del mango y continúa mirando, sin moverse, como una estatua, como si fuera “El pensador” de Rodín, o quizás, una versión masculina de la Venus de Milo, sin brazos.

“Yo venía más temprano que nunca al entrenamiento, o más tarde… Me metía al Gimnasio a trabajar con las pesas o las ignoraba… Entraba al Estadio con el pie derecho o el izquierdo… Saltaba o me agachaba… No sabía si perder peso o aumentarlo… Hacía más swings que en otras ocasiones, o menos… Incluso, me pusieron un indio de madera junto a mi closet, y nada funcionaba… Estaba enloqueciendo, pero me calmé, y ciertamente, comencé a pegarle mejor a la pelota aunque los hits no salían… El jueves como emergente, logré un buen batazo como emergente al campo contrario, pero hicieron una muy buen atrapada, y contra eso no se puede”.

¿Temor a perder la titularidad?

“No, simplemente preocupación por hacer bien mi trabajo… Eso es lo que esperan mis compañeros, el manager, los directivos y los fanáticos… Nadie puede sentirse satisfecho si no está haciendo su trabajo… Menos mal que con 13 hits llevó 14 anotadas”.

¿Qué tanto te ha afectado la nueva zona de strike?

“Yo me considero un buen bateador de strikes altos, pero no he funcionado… Le estoy tirando muy temprano en el conteo, a lanzamientos que debería dejar porque parecen bolas… Estoy tratando que eso no siga ocurriendo. Diferente es cuando tienes el conteo en contra y no puedes dejar pasar algo que parezca strike… Ahora estoy mejor enfocado”.

¿Has podido dormir?

“Alterado por supuesto… Cuando estás tratando de salir de un bajón, hay mucho pensamiento. Es natural”.

¿Cómo te emocionó ese primer jonrón?

“Estaba necesitando mucho un buen batazo, no necesariamente un jonrón… Ramón Martínez no era el mismo. Su bola rápida difícilmente alcanzaba 86 o quizás 87 millas, y le pegue bien por el jardín central… Fue algo muy bueno, una sensación gratificante, pero volví a detenerme”.

¿Y la presión de la competencia?

“Va estar ahí siempre, con o sin slump… No puedo dejar atraparme por eso sino salir, batallar con el pitcher y funcionar… No voy a seguir en 140 puntos… Ese no soy yo”, dijo Marvin mientras continuaba con su quijada sobre esas manos cerradas sobre el mango del bate, mirando hacia la tribunas todavía vacías, como hubiera imaginado Rodin, cincel en mano, a un bateador sumergido en un slump.  

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