La habilidad de Julianne Moore como actriz pudo haber aumentado su ascenso al estrellato: ha aparecido interpretando una deslumbrante gama de personajes- incluyendo a la adúltera condenada en la película El Final del Amorío (The End of the Affair), la estrella pornográfica que se intoxica con cocaína de Las Noches Boggie, y la esposa de trofeo en Magnolia.
En los últimos años, Moore que ya tiene 40 años, se ha convertido en una de las actrices más ardientes en el negocio, con una asombrosa carrera de trabajo digna de mostrar. Su asombrosa actuación se combina al ser la radiante esposa de trofeo que se involucra en una relación adúltera con Ralph Fieness en la película El Final del Amorío, que a su vez le hizo ser la ganadora de una muy merecida nominación como mejor actriz, una estrella pornográfica que se intoxica con cocaína; una Amer Waves, que asombró con la pérdida de su hijo en Las Noches Boggie (la cual le ameritó una nominación al Oscar por ser la Mejor Actriz), a la esposa con los nervios de punta de trofeo en Magnolia; la indolentemente seductora Yelena en Vania sobre la Calle 42 a la hermana furiosa Mía de Freudlinch en El Mito de las Huellas Digitales, a la calculadora señora Cheveley en el Oscar de Wilde, Un Esposo Ideal. Moore ha logrado recopilar una lista de créditos que los directores bregan a archivarla.
Ella parece ser capaz de todo, desde películas de pequeños indios como en Safe, en la cual interpretó a una enfermiza suburbana ama de casa que es alérgica al mundo moderno, a las grandes películas de Hollywood, como El Mundo Perdido: Jurassic Park, en la cual interpretó a la novia del paleontólogo de Jeff Goldblum, y Nueve Meses, en la cual era la novia embarazada de Hugh Grant y al aparecer en pantalla sin corpiño en Cuerpo de Evidencias y sin vestido sin fondo en Short Cuts, Moore logra cumplir cualquier demanda escénica a cualquier director.
Cuando Todd Haynes, quien escribió y dirigió Safe, la vio por primera vez, para hacer una audición, dijo, “ella se tiró completamente al suelo. Era un personaje increíblemente difícil, escurridizo y frágil hasta cierto punto, sin identidad, pero cuando Julianne lo interpretó, el personaje se encarnó frente a mí, en un momento definitivo, en lugar de ser un proceso acumulativo si trabajas en ello por un período de tiempo. Ese es un sentimiento sorprendente para un escritor; es la única vez que me ha pasado”.
A pesar de su abundante cabellera castaña-rojiza y un rostro que pertenece a un cuadro pre- Rafaelista, Moore ha probado ser el tipo de actriz que puede interpretar virtualmente cualquier personaje. “Habilidad que retoma para progresar como estrella de película”, afirma Freundlich, “porque a ella no se le escapa nada del personaje que interpreta”. Sin embargo, es esa gran actuación, una gran razón por la que muchos la llaman la “próxima de Meryl”.
El director de Hannibal expresó: “no todos los actores tienen el calibre de hacer cosas muy diferentes. Ella tiene mucha inventiva y siempre le gusta sorprender. Ahora mismo, es un campo bien competitivo para las actrices de su generación y más joven; existen muchas chicas allá afuera. Pero cuando estábamos grabando Hannibal, ella siempre estaba delante de mí. Cuando se la mencioné a Tony, dijo: ¡Oh, Dios! Aunque los estudios desean discutir otros nombres, creo que la grabación es todo y pensé, “Tiene que ser Julianne y así será”:
Junto a ella se perfilaban otros nombres: desde Gwyneth Paltrow y Angelina Jolie a Gillian Anderson y Ashley Judd. Y puesto que Jodie Foster ganó un Oscar por El Silencio de los Inocentes seguir los rastros de sus zapatos sería desalentador para cualquiera, bajo cualquier circunstancia.
“Ella estableció un buen nivel”, admite Moore. “Ella era maravillosa y eso te pone nerviosa. Es difícil también porque el personaje es muy interno. Ella nunca dice: Me siento triste, conflictiva o frustrada. Todo es completamente a nivel interno. Ella es una huérfana, una mujer sin familia que se siente a gusto solamente en un ambiente institucionalizado. Tiene al FBI, pero entonces se golpea contra el cielo raso”.
El desafío fue acompañado por el gran espanto de Hannibal. Supuestamente, Foster declinó repetir su papel como Clarice, porque vio que la secuela era muy fantástica, incluso para los niveles de Lecter. El punto más puntiagudo era aparentemente el controversial desenlace del libro de Thomas Harris, que puede ser el final feliz más raro en la historia de la ficción popular.
“El final fue una cuestión delicada; por eso, lo primero que hice fue llamar a Tom Harris”, afirma Scott. “Dije que no lo podía creer. De pronto, fue este giro de su personaje que yo pensé era insobornable e incambiable. No lo podía ser. Esas cualidades eran lo que la hizo lo más fascinante para Hannibal. Si ella le hubiera dicho que sí a él, él la hubiera matado”.
Harris está de acuerdo en que con los cambios del argumento y de acuerdo con Moore, no se hizo ninguna alteración de la historia por su parte. “El guión que obtuve fue el guión que hicimos”, dice la actriz, quien recibió dos millones de dólares por hacer el papel que alguna vez lo hiciera Jodie Foster.
“Lo leí y pensé: esto es realmente oscuro, pero al mismo tiempo, pensé que el argumento era sólido y muy interesante. Mis aprehensiones tuvieron que ver con la naturaleza de la violencia. Soy bastante cuidadosa sobre la violencia, pero eventualmente creo que la historia podía volverse falaz. Esta es una película sobre el bien y el mal que pelean contra sí. Es icónico y casi mitológico. Pero era psicológicamente horrorizante”.
“Me gusta vivir con alguien de forma libre”
Ella y Brad Freundlich y su hijo de tres años, Caleb, viven en West Village. Su belleza es calmada y versátil, sentada en una esquina, sin maquillaje.
Algunos piensan que ella mejora su calidad como actriz en cada película que realiza; otros piensan que es una actriz seria y es de esas personas que no se preocupa por su estatus de ser objeto sexual. Tiene mejores cosas en qué pensar, sobre todo a la víspera de sus 40 años. En el seno familiar, considera que su familia es maravillosa. “tengo un gran hijo, una buena relación y mi carrera está en buena forma”, dice con modestia.
La verdad es que no tiene un momento libre. “Quiero tener otro bebé”, comenta, y agrega: “el mejor día de mi vida fue cuando tuve a mi bebé. No estaba tan preparada para la felicidad”. Y se pronuncia en contra del aborto. Por su parte, su gran amiga Ellen Barkin, dice que Julianne es adicta al trabajo y una histérica. Siempre está histérica por trabajar más. Realmente cree que nadie la contratará y cree no ser capaz de apoyarse a sí misma y su novio se queja del poco tiempo que pasan juntos por el trabajo de ella, aunque reconoce que debe ser así porque ella es una artista.
Con respecto a su relación amorosa, confiesa: “no es que tenga miedo del matrimonio o algo parecido. Tal vez lo hagamos algún día, pero al inicio se trataba sólo de una relación y una convivencia en pareja en Nueva York; ahora tengo un hijo con él y eso me unirá de por vida. Eso para mí significa algo más que un matrimonio y cuando te casas por lo civil le estás diciendo a Estados Unidos que estarás casado toda tu vida; mi relación con Brad es privada y personal. Tenemos un hijo. Estaremos juntos de esa manera. Ese es un lazo inquebrantable; más que el matrimonio. Me gusta vivir con alguien de forma libre; eso es algo que disfruto mucho”.