Soledad de [email protected]
(Acerca del Editorial del lunes, “Posguerra interminable”), lo que existe en Nicaragua es una depresión social, producto de la fragmentación ocasionada por las dos grandes potencias militares, y los socios de las ventas de armas.
Este es un mal ocasionado por las guerras, que dividen a las familias y quiebran la economía de los países víctimas de ataques diabólicos en contra de países del tercer mundo. Los países desarrollados necesitan más esclavos y la única manera de atraerlos es mediante guerras que obliguen a salir a los esclavos de donde están, por la fuerza.
Las raíces familiares y la solidaridad económica que existen en los lugares donde las familias son grandes, unidas y no han sido afectadas por esta oleada macabra, no se experimenta esta depresión profunda. La única defensa es garantizar programas sociales de apoyo a las personas que lo estimen necesario y por un período de tiempo necesario para que el individuo afectado se sienta que el Estado ha remplazado a la familia y que ese apoyo existe, saliendo de la depresión que agobia a la familia y la sociedad.