- Francisco Campbell y Angela Saballos, vivieron las difíciles relaciones con la Casa Blanca
José Adán [email protected]
Francisco Campbel, actual presidente de la Comisión de Relaciones Internacionales del Parlamento Centroamericano, fue uno de los funcionarios sandinistas que se enfrentó en Washington, de 1982 a 1986, a Otto Reich, desde su cargo de Ministro Consejero en la embajada nicaragüense en Estados Unidos.
“Nosotros logramos aprovechar las distintas manifestaciones y expresiones de solidaridad que venían del mismo pueblo norteamericano y las canalizábamos en contra de la guerra. Reich fue puesto para evitar eso”, cuenta Campbell.
“Desde esa oficina nos trataban de dificultar el trabajo. Era una guerra de baja intensidad y desgaste a todos los niveles, nos impedían hacer giras de solidaridad por Estados Unidos; ponían equipos de espionaje frente a la embajada y nos acusaban de espías”.
Según él, de esas oficinas salían constantemente “campañas antisandinistas”, referidas a “que los sandinistas estaban persiguiendo judíos; luego hablaron de genocidio con personas de color, miskitos, y presentaban fotos que luego se descubrían que eran de guerras en países africanos y cosas por el estilo. Además insinuaban que por el llamado “efecto dominó”, los sandinistas invadirían Estados Unidos por el sector de Arlington, Texas. Cosas como ésas salían constantemente de ahí y se transmitían al mundo entero”.
Campbell, igual que Angela Saballos, quien fue de 1982 a 1984 la encargada de prensa y relaciones públicas de la embajada nicaragüense en Washington, se enfrentaron a la contra-propaganda del ex funcionario de AID de origen cubano.
“Reich tenía una oficina gigantesca para manejar la política internacional contra Nicaragua, a nivel informativo. Y dentro de la Casa Blanca, además de su aparato normal de prensa, había un grupo específico que tenía por función filtrar informaciones negativas a los periodistas norteamericanos”, dice Campbell.
Sin embargo, agrega que ante esas campañas, ellos tenían aliados y contactos con congresistas y senadores que les pasaban información antes de que iniciaran las campañas para darles tiempo de defenderse.
OBSTACULOS
Saballos, por su parte, recuerda que sus intentos por cumplir los lineamientos de la política exterior nicaragüense, referidos a recopilar información para el gobierno y convencer a la opinión pública norteamericana, fueron obstaculizados con muchos recursos de la Casa Blanca, entre los cuales figuró una “oficina especial de prensa en la casa presidencial manejada por Otto Reich”.
“El presidente Ronald Reagan ordenó crear esa oficina especial de prensa para contrarrestar cualquier trabajo de elaboración de simpatía y apoyo hacia Nicaragua”, refiere.
Para ellos, el que funcionarios de la antigua línea dura de la política exterior de los Estados Unidos regresen a puestos claves, precisamente frente a las posibilidades de que el Frente Sandinista gane las elecciones nacionales, no significa que las tensiones diplomáticas vuelvan a los niveles de los años ochenta.
“A pesar de que algunas figuras de la línea dura vuelven al escenario, pienso que la madurez y el tiempo pueda tener el efecto de lograr una actitud más abierta en caso de que ganen los sandinistas. Pienso que al terminar la guerra fría, las relaciones por lo menos no van a ser tan fuertes a como eran hace casi 20 años”, dice Campbell.
“Los contextos han cambiado, las mentalidades también, por eso ahora pienso que aquellos tiempos ya no vuelven”, dice Campbell.