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TOKIO.- Junichiro Koizumi ganó la presidencia del gobernante Partido Demócrata Liberal con la promesa de eliminar las fricciones partidistas, sanear la economía y ganarse la confianza del público. Ahora queda lo más difícil: lograrlo.
Horas después que Koizumi sorprendiera a la clase política japonesa al obtener el martes la presidencia del PDL, lo que le garantiza el cargo de primer ministro, el público se apresuró a pedir que haga realidad sus promesas.
“Tengo emociones contradictorias’’, afirmó Yoshinori Ando, un ciudadano de Tokio, mientras leía el periódico y tomaba un refresco en la terraza de un café. “Me gusta su retórica, pero sigo aguardando un plan de acción específico’’.
Koizumi derrotó al ex primer ministro Ryutaro Hashimoto —el favorito de la vieja guardia del PLD— por 293 a 155 en los comicios partidistas del martes. El jueves debe ser elegido primer ministro por el parlamento, dominado por el PLD.
En su primera conferencia de prensa tras ser elegido presidente del PDL, los periodistas le preguntaron los detalles de su programa político, pero el nuevo líder fue poco específico.