- Voluntarios de los Cuerpos de Paz promovieron instalación de microempresa en poblado rural
María Antonia López [email protected]
Laurel Galán, Río San Juan.– La transmisión de conocimientos de generación en generación fue el primer paso para la conformación de la Cooperativa de “Léster” como la conocen o la “Panadería Los Conejos”, ubicada en el poblado Laurel Galán, que pertenece al municipio de San Miguelito.
El pueblo le dio ese sobrenombre porque al padre de las siete mujeres que integran la pequeña empresa gustaba que le llamasen así y ellas adoptaron el nombre con gusto.
Ya tenían el conocimiento sobre panificación porque la madre de Elsa Oporta enseñó lo básico para la elaboración del pan, aunque no pensaban en organizarse y dedicarse a la actividad económica.
Fue hasta que una joven norteamericana de un grupo de voluntarios denominado “Cuerpos de Paz”, empezó a incentivarlas para la creación de una panadería y comercializar el producto.
“Empezó a gestionar con conocidos suyos en Estados Unidos, una parte le mandaron los amigos, una tía le envió otra cantidad y nosotros teníamos un ahorro de 800 pesos y con eso logramos empezar la construcción de la casa de la Cooperativa y hacer los hornos para el pan”, relató Elsa.
La cooperativa inició solamente con las hijas, posteriormente se integraron dos nueras, las que también se dedican a elaborar el pan y ello constituye un ingreso para sus hogares.
“Nosotros pusimos la madera de la panadería, el resto del material fue comprado con el dinero que nos consiguió ‘la chela’”, añadió Elsa.
Aunque dijo que todavía falta la construcción de bodegas, depósitos para los sartenes, hacer más mesas y poner techo en los hornos.
Al menos 388 piezas de pan fabrican diariamente, haciendo dos horneadas, una en la mañana que venden a los alumnos de la escuela y otra en la tarde para abastecer las pulperías.
Cada horno tiene capacidad de cocer hasta 10 sartenes con masa de pan y la intención es ampliar la producción para abastecer otras comunidades y entrar a la competencia con panaderías cercanas a la zona.
El entusiasmo por la conformación de la cooperativa fue tal que la joven norteamericana de Cuerpos de Paz contrajo matrimonio con un compañero suyo en el mismo local. La fiesta de celebración fue utilizada a su vez para dejar por inaugurada la panadería.