- La construcción de pilas de desinfección a la entrada de las granjas, tanto para personas como para vehículos, es una medida de prevención
- Se debe llevar un control diario de los depredadores dentro de la granja y mantener capacitado al personal
Nelson Osejo Guzmán/Especial para LA [email protected]
La aplicación de medidas profilácticas (preventivas) sanitarias en las granjas acuícolas productoras de tilapia, demuestran ser eficientes y efectivas para el control de parásitos de esta especie, permitiendo con esto al piscicultor obtener peces de buen peso, vigorosos y saludables.
El conjunto de medidas referidas en la piscicultura es una parte fundamental del proceso tecnológico, las que comprenden mantener un control en el traslado de peces vivos, desinfección de los estanques, mantener estrictas medidas de cuarentena, realizar una investigación de manera sistemática de los peces para el control epizoótico (de enfermedades) de la granja piscícola y cumplir con la exigencia de sanidad y profiláctica en las granjas.
La importancia de implementar estas medidas, según nos explica Jorge Santamaría, ingeniero zootecnista, quien realizó este estudio en la Granja Acuícola de la Universidad Nacional Agraria (UNA), radica en la rápida expansión que ha tenido el cultivo de la tilapia en Nicaragua.
Como en otros países, este cultivo aporta importantes cantidades de proteína animal a precios muy bajos.
“La producción en acelerado crecimiento de la tilapiacultura en América Latina, puede verse afectada por la presencia de parásitos internos y externos que afectan los sistemas de cultivos de peces en estanques. Ya sea por la baja calidad del agua, mal manejo de estanques y peces, mala aplicación de medidas sanitarias y el no-control de depredadores que ocasionan la rápida propagación de parásitos”, destacó Santamaría.
CRIADEROS SON LUGARES PROPICIOS PARA LA INFECCION
Una infección parasitaria ligera causa muy poco daño al pez, sin embargo en condiciones de apiñamiento o abastecimiento inadecuado de agua y de oxígeno, el pez puede quedar densamente parasitado.
En estos casos, es mayor el daño que se produce y los peces pueden incluso morir, estas condiciones se dan a veces en los criaderos y son causa de fuertes pérdidas de peces.
Al ser parasitado, el pez enfermo visualmente se diferencia del comportamiento de los peces saludables por la variación en el comportamiento, tales como el ascenso del fondo a la superficie, falta de apetito y movimientos giratorios, cambios en la epidermis, presencia de manchas, caída de escamas, ulceraciones sobre el cuerpo y cataratas en los ojos.
Existen diversos tipos de parásitos que habitan en los peces que ejercen una influencia en el organismo de los mismos, lo cual a veces es muy perceptible y se manifiesta con cambios bruscos de órganos y tejidos.
Casi una decena de parásitos afecta a los peces, entre los que se encuentra a los protozoarios (animales unicelulares) los que pueden ocasionar coloración anormal, hemorragias, inflamación y excesiva producción de mucus, éstos pueden ser parásitos externo o internos.
Los monogéneos (parásitos), vulgarmente llamados “duela” se les encuentra en la piel, branquias y aletas, los que son capaces de complementar su ciclo vital en el pez sin involucrar a otro hospedero. Los nematodos son otros de los parásitos que pueden ocasionar lesiones en la dermis y vísceras.
CALIDAD DEL AGUA ES VITAL
Jorge Santamaría describe que en los ecosistemas acuáticos existe une interacción compleja entre las variables físicas y químicas con los organismos vivos, de la cual depende la eficiencia del ecosistema, y que la mayoría de los parámetros físicos y químicos del agua influyen en el mantenimiento de los peces.
De ahí que repercutan también en su crecimiento, reproducción y supervivencia, lo que adquiere una especial relevancia para la producción de peces, por lo que recomienda determinar la calidad del agua, previo a su introducción en los estanques. Esto consiste en colocar un pequeño grupo de peces en un vivero de estanque pequeño que contenga el agua objeto de estudio y luego someterla a observación por un período prolongado, si se mantienen vivos, con buenos reflejos y crecimiento normal, se puede asumir que su calidad es apta para el cultivo.
Advierte que en los estanques de cultivo es necesario mantener un monitoreo constante de las variables físicas y químicas, para tomar las medidas pertinentes en caso de que éstas se alejen de los valores normales para las especie en cultivo.
ENTORNO DEBE SER ANALIZADO
El estudio llevado a cabo por Santamaría, con el apoyo de la bióloga Martha Pérez, docente investigadora de la UNA, reveló también que el agua de los ríos puede tener fluctuaciones considerables de temperaturas en las regiones templadas y montañosas, debiéndose tener en cuenta toda actividad industrial o agrícola, ya sea temporal, permanente o periódica que pueda afectar la calidad del agua como el consumo excesivo, cambios de utilización, desagües, movimientos de tierra y el uso de pesticidas, ya que esto puede ser importante foco u origen de enfermedades para el cultivo de peces.