En el salón del desamparo

Hijalmar Padilla [email protected] Aún cuando en Nicaragua Orlando Vásquez, es reconocido como el mejor levanta pesas de todos los tiempos, Neftaly Parrales Morales también tiene su historia. Por cierto una leyenda epopéyica y dramática que contar después de entregarse en cuerpo y alma a un deporte al cual increíblemente hoy a sus 63 años de […]

Hijalmar Padilla [email protected]

Aún cuando en Nicaragua Orlando Vásquez, es reconocido como el mejor levanta pesas de todos los tiempos, Neftaly Parrales Morales también tiene su historia.

Por cierto una leyenda epopéyica y dramática que contar después de entregarse en cuerpo y alma a un deporte al cual increíblemente hoy a sus 63 años de edad, debilitado por el paso del tiempo y abandonado por sus semejantes, todavía le sirve en medio de múltiples dolencias.

“Desde 1970 soy un entrenador gratuito. Me gusta ayudar a las nuevas generaciones. Transmitirles mis conocimientos y experiencia para que sobresalgan”, dice Parrales.

Él es sin dudas el primer héroe deportivo pinolero surgido entre el crujir de los hierros y el sopor del gimnasio en la década de los años 60 y 70’.

Sin embargo, del diminuto y corajudo diriambino, que apenas pesaba 80 libras y se elevaba a una altura de 5.1 pies, cuando empezó a levantar la barra y los discos, solamente quedan como mejor recuerdo el peso de sus medallas y las grandezas de sus hazañas.

“Estoy bastante enfermo. Tengo dañada mi columna y necesito ayuda para hacerme una tomografía porque no puedo pagarla”, revela Parrales sobre los males que lo aquejan.

Es asombroso, cómo el personaje que nos ocupa, sigue sembrando la semilla de hoy para la cosecha del mañana, al límite de deducir gastos de una mísera pensión que devenga como ex empleado jubilado y no propiamente como gran ex deportista.

Parrales Morales todos los días, en su pequeño gimnasio ubicado en la casa D-380 en Las Américas #3, imparte cátedras de entrenamiento físico y moral a unos 13 pupilos, muchos de ellos de la Selección Nacional de Levantamiento de Pesas.

“Es un lugar popular en el que orgullosamente tenemos gente con un futuro brillante como Lenín Castro e Isaac Ruiz. Si éstos recibieran el apoyo que se le ha dado a Orlando Vásquez, estarían dando grandes resultados”, sostiene.

En el fondo, detrás de tanto esfuerzo y sacrificio esta gloria deportiva no puede esconder un honor visible como gran atleta de ayer y entrenador de siempre. Un verdadero Quijote.

A FONDO CON NEFTALY PARRALES

¿Cuál su principal problema?

“Mis enfermedades. En 1999 fui operado del ojo izquierdo y al siguiente año del derecho. En éste, luego de padecer gastritis y problemas de presión arterial, me apareció un desgaste general en mi columna”.

¿En qué consiste el daño?

“Me afecta desde la cervical hasta la umbral. Ya perdí un disco, me imagino que debe estar en el gimnasio -dice sin perder el humor-, y otro está por salírseme”.

¿Consecuencia de las pesas?

“No le podría echar toda la culpa a mi deporte. A lo mejor fue porque cuando atleta no conocí la leche y las pocas veces que la bebí me hacía daño. Ya sabe usted”.

¿Estudió, aprendió algo para defenderse?

“Ingeniería Electrónica, pero por una migraña congénita me tuve que retirar de la carrera cuando cursaba el segundo año en la Universidad de México. Sin embargo, después estudié, siempre en México, lo que se conoce como Ingeniería Mecánica de Oficina.

¿Y ese oficio le sirvió?

“Fue el que me mantuvo en el deporte. Me permitió entrenar gratuitamente a otros atletas, inclusive ayudándole al regalarles botas de competencia y vitaminas. Uno de ellos fue Enrique Montiel”.

¿Qué le queda del deporte?

“Sólo las historias. Nunca me dieron nada, nunca pedía nada”.

¿Verdaderamente injusto?

“Sí, porque fui 100 por ciento amateur. Siempre puse todo de mi bolsa. Hasta los viajes a las competencias los costeaba”.

Usted es miembro fundador… ¿Qué opina del Salón de la Fama del Deporte Nicaragüense?

“Diría que fuera bueno, cuando al atleta se le reconociera con un buen incentivo económico. De otro modo, más bien siento que estamos siendo utilizados”.

¿Siente orgullo de pertenecer a él?

“Ninguno. Para sentirlo tendrían que reconocerme pagándome de una mejor manera lo que yo he invertido durante 50 años en las pesas. Por el contrario, es a mí a quien le sigue tocando pagar las facturas”.

¿Con sus enfermedades ha buscado ayuda?

“Sí, en el CON (Comité Olímpico Nicaragüense) que me regaló un par de anteojos y con el INJD (Instituto Nicaragüense de Juventud y Deportes), que después de dos cartas todavía no me contesta nada”.

¿Qué es lo que más desea?

“Que respondan a mi petición y de quien más lo espero es de la iniciativa privada”.

Así viven y así se les paga a los grandes deportistas en Nicaragua.

SEMBLANZA

Nombre: Nefatly Parrales Morales

Edad: 63 años

Ocupación: Entrenador

Hobby: Reparar máquinas de escribir y calculadoras

Personajes: Waldemar Wasanosky (ex campeón mundial y olímpico de pesas, nacido en Polonia)

Aspiración: Curarse de su enfermedad y volver a entrenar a la Selección Nacional

PRINCIPALES LOGROS Y HAZAÑAS

Campeón centroamericano de 1963 a 1966.

Tres medallas de plata en torneo internacional de Veracruz, México.

Tres medallas de plata en torneo internacional “Mauro Alaniz”, México D.F.

Dos medallas de bronce en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Panamá.

Medallas de oro, plata y bronce en Compa, México 1970.

Quinto lugar en los Juegos Panamericanos de Cali, Colombia.

Tres medallas de bronce en torneo internacional en Cartagena, Colombia.

Sexto lugar, entre 12 competidores, en Juegos Centroamericanos y del Caribe en Medellín, Colombia.

Tres medallas de bronce en Juegos Centroamericanos, en San Salvador.

Mejor levantador de pesas en tres ocasiones en Nicaragua, incluyendo en 1980.

Árbitro internacional desde 1966 en Puerto Rico, República Dominicana, Colombia, Venezuela, México y Centroamérica.

Se retiró rompiendo cinco récords en 1980, a los 42 años de edad, en un caso excepcional.

Miembro fundador del “Salón de la Fama del Deporte Nicaragüense”, ingresado en agosto de 1994.  

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