¿Una Liga Profesional?

Edgard Rodríguez C. [email protected] Aparte de quienes han saltado a la conquista del futuro, a través del juego remunerado, lo único que vincula a nuestro béisbol con una Liga Profesional, son ciertamente las nostalgias que nuestros mayores y la historia han hecho llegar hasta quienes no fuimos testigos presenciales de esa época de oro en […]

Edgard Rodríguez C. [email protected]

Aparte de quienes han saltado a la conquista del futuro, a través del juego remunerado, lo único que vincula a nuestro béisbol con una Liga Profesional, son ciertamente las nostalgias que nuestros mayores y la historia han hecho llegar hasta quienes no fuimos testigos presenciales de esa época de oro en nuestro pasatiempo nacional.

Sin embargo, no se necesita ser muy inteligente para descubrir que en el actual contexto intentar el montaje de un circuito profesional, está fuera de nuestro alcance. Y no sólo por la falta de recursos económicos, sino porque sus dirigentes no han evolucionado lo suficiente como para asumir un reto de esa magnitud.

El profesionalismo no está determinado por un salario, sino por la actitud, por el sentido de responsabilidad con que se asume una determinada función… Aquí estamos lejos de tener un béisbol profesional… El béisbol profesional implica orden, organización y una estructura legal no modificable de forma antojadiza.

A lo más que podemos aspirar –como lo ha explicado Tito Rodón- es al montaje de una liga independiente, cuya sobrevivencia sería difícil al no disponer de las conexiones con la pelota organizada, que habría de garantizar su fortalecimiento mediante el préstamo de jugadores vinculados a su andamiaje. Eso no es fácil.

De ninguna manera, pretendo señalar que sin Carlos García una liga no camina. Yo fui testigo ocular de lo alegre que resultó el béisbol en los ochenta. Y ahí no estaba Carlos. Hubo ligas de hasta 14 equipos y el estadio se mantenía lleno. Así que no vamos ahora a hablar de personas imprescindibles.

Sin embargo, me cuesta creer que habrá alguien capaz de articular todos los intereses de los directivos del béisbol pinolero bajo un mismo eje, y precisamente ahora, cuando han estado más distantes los unos de los otros. No obstante, ahí está el reto y veremos sin son capaces de materializarlo.

Incluso, el mismo Carlos García, con su amplia experiencia y habilidad para administrar complicaciones, no escapó a la presión de directivos vinculados al gobierno, quienes en cierto modo, recurrían a su influencia para obligar la decisión más conveniente a sus intereses, sin reparar en el daño que se le hizo a la liga.

Los directivos son súper claves, tanto así, que sin ellos no se podría organizar la liga. Y no necesariamente porque sean quienes financien el torneo –porque en la mayoría de los casos no ponen plata de sus bolsillos- pero invierten tiempo que lo arrebatan a su trabajo y hasta su familia, lo que es más grave todavía.

Sin embargo, han sido ellos quienes han provocado las mayores alteraciones en nuestro béisbol por hacer prevalecer sus intereses. ¿Y se imaginan la presión que podrían llegar a ejercer sobre un comisionado pagado por ellos?… Lamentablemente no han crecido lo suficiente como para pensar en algo más que en sus propios equipos.

Ah, y descarten al Ing. Eduardo Holmann como posible comisionado. Se ha retirado del juego y no parece interesado en retornar.   

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