Edgard Tijerino [email protected]
Orlando “El Duque” Hernández está enfrentado a un terrible y quizás indomable enemigo: su codo derecho, que gimiendo, le impide orientar sus lanzamientos, es decir, aplicarle la rotación conveniente a sus curvas y hacer deslizar en forma desconcertante su slider… Por supuesto, después de sus primeras tres aperturas del 2001 y perder dos decisiones sin victoria, el futuro inmediato de ese pitcher sin edad comprobada, es impredecible.
El problema es el codo… Puede que el Duque no tenga los 31 años que registra discutiblemente la “Guía de Prensa” de los Yanquis, pero uno cree que tampoco tiene los 40, una edad en la cual muchos pitcheres –entre ellos Denis Martínez- han logrado realizar grandes trabajos.
En apenas su cuarta temporada como big leaguer retrasado, consecuencia de esas restricciones que han metido en el congelador a tantos peloteros cubanos, no podemos esperar que el Duque nos asombre como lo hizo en aquellos scones contra Rangers y Mets, cada uno de ellos tan grandioso como la Pirámide de Keops.
¿Los recuerdan?… Juan González estaba frente al plato con dos a bordo sin out, y el Duque lo llevó al conteo completo antes de paralizarlo con un slider… Perdió una batalla ajedrecística con Rafael Palmeiro enviándolo a la base, y con tres circulando, ponchó a Todd Zeile… Luego sacó el último out con un roletazo.
Y contra los Mets, en plena Serie Mundial, las bases estaban llenas sin out en el sexto inning y el Duque parecía extenuado por un esfuerzo de más de 100 lanzamientos… Pero Joe Torre decidió dejarlo… ¿A cuántos pitcheres les da el manager una palmada en la espalda en esa situación contando con suficientes brazos confiables en un bullpen profundo?… El Duque no es Bob Gibson, ni Steve Carlton, ni Greg Maddux, pero Torre lo considera uno de los mejores pitcheres imaginables para el reto de los momentos cruciales.
¿Y que ocurrió?… Ponchó a Jay Payton con el conteo completo, continuó ponchando a Mike Bordick, y obligó al emergente Darryl Hamilton a conectar un roletazo hacia Derek Jeter… El estadio rugió, todos los televisores vibraron y las estrellas se emocionaron, mientras el pitcher que salió por el portón de atrás de la isla en una fuga novelesca, mostraba su grandeza.
El Duque ha sido calificado como un enigma por esa habilidad para mezclar sus recursos y desarticular a los bateadores, por su corazón de gladiador, por la fe que tiene en él mismo, por su atracción por los retos, por esa confianza que le inyecta al equipo… Lamentablemente no pudo fugarse antes, y por lo menos, unas 50 victorias quedaron en el mango de una escoba haciendo limpieza y en otro tipo de tareas de castigo, cuando fue sacado totalmente del béisbol por más de dos años.
¿Volveremos a ver a ese Duque que provocó un gran impacto entre 1998 y el 2000?… Esa es la esperanza de los Yanquis, de sus legiones de seguidores y de Joe Torre… Pero, objetivamente, se ve muy difícil.
No se puede llegar a un diagnóstico fatal, pero el temor está ahí, a la orilla de ese balance de 0-2 con 5.84 en efectividad sumando 12 innings un tercio en sus tres apariciones… Joe Torre es capaz de estar pensando: “¿y si me olvido de él en el resto de la temporada con tal de tenerlo listo para los play offs y la Serie Mundial?”.