Qué sería de la vida sin la armonía de nuestras almas.
Qué sería de las almas si no llegan a conocer de tu
paz la poesía.
Qué sería de los cuerpos si no conocieran de las
notas armónicas el suave toque de las manos que
lentamente exploren las notas escondidas entre los
sudores de la esperanza y el tierno tono del sol
reflejándose en unas pupilas colmadas de deseo, el deseo
de ver estrellarse en el infinito grito la palabra no
dicha y el abrazo que nunca llega.
Qué sería del alma si no conoce la poesía, qué sería
de la poesía si no se esperan las almas.
Jorge Urbina