- Durante la
desesperación
de la muerte,
el joven rasguñó
el rostro de
su amigo
Moisés Martí[email protected]
Miguel Chavarría, de 18 años, tenía unos deseos increíbles de nadar, pero su madre, Piedad Zamora, tuvo un mal presentimiento, por lo que le negó el permiso para irse a bañar.
Chavarría presuntamente se sintió molesto, ya que todos sus amigos iban a una pequeña represa ubicada en la comarca “Chilamatillo”, ubicada en el kilómetro 32 de la carretera Norte, en Tipitapa, por lo que desoyó los consejos de su madre y se fue con sus amigos hacia el estanque.
A eso de las 9:00 de la mañana del Viernes Santo, Chavarría decidió junto a su amigo Carlos Barrera cruzarse a nado la represa, la cual tiene más de 15 metros de profundidad y es utilizada principalmente para regar los cañaverales de la zona.
Según relató José Barrera, primo hermano de Chavarría, éstos competían para ver quién se cruzaba primero la represa, de un extremo a otro.
Sin embargo, justo a la mitad del trayecto, Chavarría fue atacado por un calambre, intentando sujetarse al cuerpo de su amigo adolescente, pero su peso era demasiado.
En la desesperación por no morir ahogado, Chavarría rasguño completamente el rostro de Barrera. Sólo tuvo tiempo para exclamar, vencido: “Estoy listo, ya no puedo más”, y luego se hundió.
El cuerpo del joven fue rescatado por buzos de la Cruz Roja a eso de las 3:00 de la tarde y entregado a sus familiares en ese momento, debido a que la Policía determinó que no era necesario llevarlo al Instituto de Medicina Legal.
De la represa salió una procesión, entre llantos y lamentos, de los amigos y familiares de Chavarría que cargaban su cuerpo para velarlo en su casa y darle sepultara la tarde del lunes.