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LIMA.- El crecimiento electoral de Alan García en los comicios del domingo no sólo es un mérito de su buena campaña, sino que obedece a errores de sus principales adversarios: Alejandro Toledo y Lourdes Flores, según analistas.
El sociólogo Julio Cotler dijo a la prensa que “no se trata de un resultado sorprendente. Alan se puso en el centro. No se expuso a acusaciones. No participó de la guerra (entre Toledo y Flores), se centró en dos puntos claros mientras el resto divagaba. Estos dos puntos fueron, disminuir las tarifas de los servicios y restablecer el crédito agrario’’.
Cotler citó como debilidades de Flores “la mojigatería y el Opus Dei. Lo que ha hecho es volver a presentar al Partido Popular Cristiano… un partido profundamente anacrónico y arcaico’’.
Acerca de Toledo dijo que “tiene un gran caudal de simpatías por ser el hombre que luchó contra (el ex presidente Alberto) Fujimori’’.
El analista político Carlos Tapia dijo que García pasó a la segunda vuelta “no sólo en mérito a su buena campaña, sino por los errores de sus principales competidores’’.
Según Tapia, “Toledo fue una creación de las fuerzas democráticas del país como líder antifujimorista. No fue creado para ser una figura presidencial, en lo que ha mostrado sus muchas limitaciones. No ha sabido desarrollar un discurso presidencial. Lo que ha sostenido es un discurso antifujimorista’’.
PRONÓSTICOS RESERVADOS
Sobre García dijo que “lo curioso es que ha aparecido como lo nuevo. Para la segunda vuelta el pronóstico es reservado. Lo que está en juego es quién tendrá más capacidad para hacer alianzas.
García ha dejado entrever que podría convocar a Flores para presidir su gabinete’’.
El psicólogo Jorge Bruce dijo que “me parece que García tuvo una campaña bien sintonizada. Es una persona extraordinariamente seductora, con un discurso coherente y sencillo. El floreo que se le atribuye y esa capacidad de seducción son muy grandes en él’’.
El economista Javier Iguiñiz dijo que “el hecho de que los dos primeros puestos sean para Toledo y García muestra el hartazgo del pueblo por el desastre económico heredado, con los efectos de la política económica aplicada durante la década pasada, suponiéndose que Flores representaba eso con mayor cercanía’’.
“Nadie esperaba que García pasara a la segunda vuelta. En ese sentido, no era un peligro inmediato para nadie. Por eso pudo pasar sin someterse a un escrutinio minucioso de su gestión anterior’’ (1985-1990).
La gestión de García dejó a Perú con una economía desastrosa, hiperinflación y con grupos guerrilleros izquierdistas en auge.