Los socorristas de la Cruz Roja estarán en los balnearios a partir del Miércoles Santo.

Cruz Roja pide ‘rescate’

Socorristas comen “fiado” y después de Semana Santa la benemérita institución buscará cómo pagar Urgen 100 mil córdobas, no tienen suficiente combustible y siete vehículos están en mal estado Karla Marenco [email protected] El raquítico apoyo económico de las alcaldías y la empresa privada afectan la cobertura total que brindan los voluntarios de la Cruz Roja […]

  • Socorristas comen “fiado” y después de Semana Santa la benemérita institución buscará cómo pagar
  • Urgen 100 mil córdobas, no tienen suficiente combustible y siete vehículos están en mal estado

Karla Marenco [email protected]

El raquítico apoyo económico de las alcaldías y la empresa privada afectan la cobertura total que brindan los voluntarios de la Cruz Roja Nicaragüense en más de 90 balnearios del país, por el déficit de más de 100,000 córdobas para las labores de prevención y socorro en la Semana Santa, aseguró la presidenta de la benemérita institución, Esperanza Bermúdez.

Para realizar el trabajo de prevención, primeros auxilios y rescate las 24 horas del día en los balnearios más populares a partir del Miércoles Santo, los socorristas tendrán que hacer un esfuerzo sobrehumano con los pocos recursos que tienen, porque en comparación con años anteriores, este año es “ralo” el apoyo logístico de las municipalidades, la empresa privada y la sociedad civil.

Bermúdez estima que a nivel nacional se contará con unos 100,000 córdobas para no dejar descubiertos los balnearios pero como los recursos son limitados, en muchos lugares acordaron con los dueños de los pequeños negocios que les dieran crédito para la alimentación de los cruzrojistas y luego cuando concluya la Semana Mayor, verán la forma de pagar.

La presidenta de la Cruz Roja Nicaragüense sostuvo que en los próximos días esperan una mayor respuesta de la empresa privada, pues muchas de las que tradicionalmente colaboran en la labor preventiva y de socorro de la institución, este año brillaron por su ausencia.

Aseguró que la flota vehicular no dará abasto para proporcionar transporte a algunos equipos de trabajo porque siete vehículos están en malas condiciones y no pudieron ser reparados por falta de plata. También necesitan combustible.

Dijo que garantizaron a los cruzrojistas la ropa necesaria, los instrumentos que utilizan en las labores de rescate, las torres para vigilar que los bañistas no se ahoguen y la comida de los muchachos. El Instituto de Turismo (Intur) destinó 20,000 córdobas y una que otra empresa otro poquito.

“Por lo menos conseguimos que los comités de apoyo en los diferentes balnearios le faciliten dónde dormir a los muchachos, porque van a estar cinco días seguidos en las playas, pero tenemos la esperanza que algunas empresas comerciales nos ayuden en algo”, apuntó la presidenta de la Cruz Roja.

Este año, 900 socorristas voluntarios destinarán su tiempo libre para cubrir las playas, aunque no es suficiente. Ayer mismo, un bañista se ahogó en el estero de Masachapa por andar en estado de ebriedad y en ese momento no había un cruzrojista en la zona que lo socorriera porque estaban cubriendo otra parte de la playa.

Alrededor de cinco a ocho cruzrojistas, entre guardavidas, socorristas, especialistas en primeros auxilios y conductores, permanecen en cada una de las playas, pero será hasta el Miércoles Santo que instalen sus casas de campaña para atender a la población más adecuadamente.

Este fin de semana se vivió una relativa calma en los balnearios de La Boquita, Casares, Pochomil y Masachapa, donde la afluencia no era exagerada, pero aún así hubo sus problemas.

En Pochomil los cruzrojistas arrebataron de las olas y dentro de los límites de las playas a los bañistas Jorge Abel García Largaespada (17) del Barrio San Sebastián; Luis Angel Zapata Siles (15), Ronald López Torres, del barrio Villa Reconciliación y Masguel Manzanares Méndez, de 17 años, quien sufrió problemas respiratorios mientras se daba un chapuzón en estado de ebriedad.

Los cruzrojistas aseguran que muchos bañistas, especialmente los grupos de jóvenes que llegan a tomar abundante licor, hacen caso omiso a no bañarse fuera de los límites tanto a lo largo y ancho de las playas.

Dos ahogados

Los jóvenes Lenín Antonio Ramírez (17) y Esaú Zapata Vásquez, de 33 años, este último habitante de Esquipulas, Managua, se ahogaron ayer en los balnearios Poneloya y Masachapa, respectivamente y otra persona cuyo nombre es desconocido se reporta como desaparecida, según los informes de la Cruz Roja.

Esaú Zapata se ahogó en el estero de Masachapa a eso de las 2:40 de la tarde, siendo rescatado hasta unos 25 minutos después porque no había un cruzrojista resguardando la zona. Supuestamente está prohibido bañarse en el estero porque las profundidades de las aguas son irregulares y además están contaminadas, según la Cruz Roja.

Zapata acompañaba a un familiar a colocar un toldo de una empresa de vehículos. Andaba con sus tragos y de pronto se le ocurrió meterse al estero y 25 minutos después su cuerpo fue rescatado por un civil y cuatro cruzrojistas voluntarios.

Algunos de los pobladores que presenciaron el drama, se molestaron con los cruzrojistas porque fue hasta esa hora que supuestamente les advirtieron por primera vez que no se metieran al estero de Masachapa porque es peligroso y además está contaminado.  

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