Alvaro Sevilla Moreira [email protected]
La mala memoria no solamente afecta a la mayoría del pueblo sino también a algunos de sus dirigentes. El señor (Agustín) Jarquín debería recordar cuando su compañero de fórmula (Daniel Ortega) lo metió preso por oponerse al régimen de “dirección nacional ordene”.
Encima de que él puede estar aportando algún tipo de imagen de honestidad a Ortega. (Jarquín) no se ha fijado en que ni el hermano de Daniel, don Humberto, lo quiere como posible presidente de Nicaragua.
Al oír el discurso del candidato sandinista podemos apreciar que ahora no satanizará a los EE.UU. sino que a la globalización. ¿En cuántos nuevos problemas metería? Vendría la guerra ideológica contra un sistema de economía globalizada.
Sólo resta decir Dios salve a Nicaragua.