Perú podría tener su primera mujer presidenta, Lourdes Flores Nano, a quien las encuestas dan un empate virtual en el segundo lugar con Alan García (18-20% de intención de voto).

La mujer que desafía a Toledo

“No soy antifeminista, soy no feminista”, dice Lourdes Flores Luis Jaime CisnerosAFP LIMA.– La candidata de la alianza derechista Unidad Nacional, Lourdes Flores, es la única que le puede complicar al favorito Alejandro Toledo sus planes de convertirse el domingo en el nuevo presidente peruano, si consigue un histórico balotaje que colocaría a una mujer […]

  • “No soy antifeminista, soy no feminista”, dice Lourdes Flores

Luis Jaime CisnerosAFP

LIMA.– La candidata de la alianza derechista Unidad Nacional, Lourdes Flores, es la única que le puede complicar al favorito Alejandro Toledo sus planes de convertirse el domingo en el nuevo presidente peruano, si consigue un histórico balotaje que colocaría a una mujer por primera vez a las puertas del poder en Perú.

A sus 41 años, esta abogada conservadora democristiana o socialcristiana, como se define, lidera un conglomerado electoral donde junto al Partido Popular Cristiano, al que pertenece, confluyen miembros del Opus Dei, economistas ortodoxos neoliberales y un ambicioso sindicalista marxista.

Con una experiencia de 10 años como parlamentaria honesta, Flores creció geométricamente durante la década que monopolizó el régimen del destituido mandatario Alberto Fujimori, en la que apareció como opositora moderada al autoritarismo y a la economía de libre mercado a ultranza.

Debutó en política en 1987, oponiéndose a la abortada estatización de la banca que impulsó con el entusiasmo desafiante de sus 38 años, el entonces presidente socialdemócrata Alan García. De ahí en adelante avanzó hasta ser hoy candidata presidencial.

Flores tuvo un fulgurante ascenso partidario de la mano de su mentor, el líder del Partido Popular Cristiano, Luis Bedoya Reyes, y desde su escaño en el Congreso se labró a pulso, entre 1990-2000, una sólida reputación incorruptible.

Segunda en las encuestas, pero seguida de cerca por el ex Presidente Alan García, gran parte de su repunte se explica por haber captado el voto femenino en un país donde la participación de la mujer en política adquirió en los últimos 20 años niveles inéditos.

SOLTERA EMPEDERNIDA

El despegue de Flores, una rolliza soltera que tiene fama de no casarse con nadie representa, más allá de la ironía de la frase, una auténtica amenaza a las legítimas ambiciones de Toledo.

Su candidatura capta de acuerdo a los sondeos, una porción de todos los estratos sociales, y mayoritariamente de los sectores populares que votaban por Fujimori y que están situados en las capas marginales de la población.

La soltería de Flores no ha sido un piedra en su zapato para hacerse camino en un terreno generalmente fértil principalmente para las mujeres que llegaron a posiciones encumbradas, gracias al éxito de sus maridos o al salir de las sombras tras enviudar.

En ese sentido, el caso de Lourdes Flores no es comparable a los de Isabel Perón en Argentina, o Mireya Moscoso en Panamá, mujeres latinoamericanas que llegaron al poder.

La palabra feminismo la espanta, aunque no llega a sacar un révolver. “No soy antifeminista, soy no feminista”, dijo recientemente al Washington Post. Y acotó: “la palabra feminista suena como una mujer que está en contra de los hombres”.

La revista Time y la cadena de televisión CNN la consideraron en 1999 como una de las revelaciones en el campo de líderes jóvenes de Latinoamérica para el nuevo milenio y ahora está arañando el poder, en un país donde una mujer jamás alcanzó la presidencia.  

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