- Se autodefine como “terco, indio (cholo) y rebelde con causa”
Reynaldo MuñozAFP
LIMA.— Alejandro Toledo Manrique, un peruano típico nacido en la pobreza extrema, que de niño fue lustrabotas, vendedor de diarios y pastor de ovejas, graduado luego de economista en Estados Unidos, acaricia por primera vez la posibilidad cierta de ser presidente de Perú.
De 55 años y ex funcionario del Banco Mundial, Toledo se presenta por tercera vez consecutiva a las elecciones presidenciales, en muestra de persistencia política que él describe como terquedad asociada a su origen andino en un pueblo de la serranía peruana.
Toledo se reclama a sí mismo como “terco, indio y rebelde con causa”, virtudes que fueron determinantes en su fulgurante carrera que lo ubica ahora a las puertas del poder.
Fueron esas características de su personalidad las que marcaron a fuego su accionar en los últimos tiempos, que influyeron en gran medida, según sus simpatizantes, en el desmoronamiento del régimen del ex presidente Alberto Fujimori, ahora radicado en Japón.
Toledo tiene el inconfundible perfil del peruano común: rostro cetrino [melancólico y adusto], nariz aguileña, de estatura más bien baja, al que se llama ‘cholo’ o ‘serrano’ . Le da igual que lo llamen Toledo o ‘Choledo’.
UN TOQUE ÉTNICO
Precisamente, ese rasgo ha dado a la actual campaña electoral un tinte étnico en un país con un racismo subyacente y que hasta la asunción de Fujimori siempre había tenido como mandatarios a miembros de la élite blanca, descendientes de europeos.
Recientemente, el padre de la candidata Lourdes Flores, de la alianza de derecha Unidad Nacional, principal rival de Toledo, lo calificó en tono despectivo como “el auquénido [denominación popularizada de los camélidos de los Andes meridionales] de Harvard”, lo que obligó a la aspirante a pedir públicas disculpas.
Toledo logró el doctorado de economía en la universidad estadounidense de Stanford y también siguió estudios en Harvard.
Sus adversarios lo acusan de presentarse como la reencarnación del imperio de los Incas y en sus actos políticos se siente a gusto cuando lo califican como Pachacútec, quien fue uno de los más importantes incas del Imperio del Tahuantinsuyo.
Diversas críticas se dirigen contra su guapa y pelirroja esposa, la franco-belga Eliane Karp, acusada de acentuar el clima racista cuando dijo en un acto en una ciudad andina que “los apus [sacerdotes incas] han hablado y finalmente se romperá la maldición de 500 años y vendrá un gobernante cholo, lo quieran o no”.
“Mi cholo es sano y sagrado”, dijo Karp tras calificar de ‘pitucos’ [miembros de la clase pudiente] a quienes, según los toledistas, han desatado una guerra sucia contra Toledo.
Sectores opuestos a su candidatura han reabierto el caso de una niña de 13 años de quien se alega sería su hija fuera del matrimonio. Toledo ha rechazado la paternidad. Una reciente denuncia periodística lo acusa también de haber consumido cocaína hace dos años.