- Elección presidencial mañana con tres fuertes candidatos y probabilidad de una segunda vuelta
- Peruanos tratan de voltear
definitivamente oscura página
del fujimorismo
Reynaldo MuñozAFP
LIMA.— Unos quince millones de peruanos acudirán el domingo a las urnas para elegir a un nuevo presidente entre ocho candidatos, pero con el favoritismo del economista Alejandro Toledo, seguido por la abogada Lourdes Flores y el abogado y ex mandatario Alan García.
Las elecciones permitirán voltear una página de su historia tras una década en que Perú fue dirigido por el autoritario mandatario, ahora destituido, Alberto Fujimori, cuyo gobierno colapsó en noviembre pasado en medio de una profunda crisis de corrupción.
El favorito es el centroizquierdista Toledo, de Perú Posible, que busca el triunfo en primera vuelta, pero sus deseos chocan con los pronósticos de empresas encuestadoras que anticipan una definitiva segunda ronda dentro de un mes.
La incógnita se centra en el otro finalista, en vista que el socialdemócrata ex presidente García se encontraba en ascenso en los sondeos de los últimos días amenazando desplazar de la segunda ubicación a Flores, de la alianza derechista Unidad Nacional.
Una ‘guerra de nervios’ viven los partidarios de ambos candidatos que quemaron sus últimas naves en los actos de cierre de campaña la noche del jueves, al culminar el plazo legal para manifestaciones públicas, en una catarata de propuestas electorales.
“GUERRA SUCIA”
La campaña electoral estuvo impregnada de elementos de ‘guerra sucia’, verborragia y grandes ofertas electorales que se incrementaban con el paso de los días a medida que se caldeaba el ambiente electoral.
Los equipos de campaña hurgaron en la vida privada de algunos candidatos y surgieron presuntos hijos no reconocidos, antiguas noches de juerga que se atribuían a determinado candidato y acusaciones de supuesta asociación con el prófugo Vladimiro Montesinos, ex asesor de Fujimori, y cabeza de una red de corrupción que creció al amparo del fujimorismo.
Sin embargo, según analistas, la guerra sucia no restó votos a los acusados y por ello la campaña amainó en los últimos días.