- Estados Unidos se ríe de su
presidente en “subversiva”
serie de TV
Rocío Ayuso
LOS ANGELES, EE.UU.- Cuando George W. Bush prometió devolver la dignidad a la Casa Blanca, no contaba con que la subversión vendría desde la televisión con la serie cómica -¿o irreverente?- “¡That’s my Bush!”.
Lo único que falta en esta media hora de humor son dos supuestas hijas lesbianas, personajes que han sido censurados de una trama que no deja títere con cabeza en el despacho oval.
“¡That’s my Bush!”, cuenta con un George W. Bush (Timothy Bottoms) que reinventa el inglés en cuanto le dejan; su esposa, Laura Bush (Carrie Quinn Dolin), con el síndrome de la primera dama, y una criada (Marcia Wallace) salida de comedias como “The Brady Bunch”.
También están el vecino inoportuno, la rubia tonta y el ayudante que intenta esconder su homosexualidad, todos ellos elementos absurdos típicos de una comedia de situación televisiva.
¡QUE LOCURA!
El combinado es producto de las mentes de Trey Parker, 31 años, y Matt Stone, 29, los creadores de la dislocada serie de animación “South Park” en la que uno de los personajes se muere en cada episodio y Sadam Hussein es el amante del diablo.
“Queríamos hacer de alguien tan vilipendiado como George Bush un personaje adorable. Para nosotros eso es más subversivo que hacerle parecer un idiota”, confesaron los creadores de esta serie que se declaran apolíticos y ni saben si estaban empadronados para votar.
De hecho, la subversión de Parker y Stone está dirigida contra el sistema, pues habían vendido el piloto de esta comedia antes que se conociera el resultado de las elecciones, aunque la victoria de Bush les vino de perlas.
IRREVERENCIA TOTAL
El programa hace uso de carcajadas pregrabadas y fácilmente identificables o frases sin ninguna gracia como “uno de estos días te voy a dar un puñetazo en la cara”, dirigida a Laura Bush.
La subversión de Parker y Stone también incluye las flatulencias del presidente cuando se despide de un reo en la cámara de gas o el desnudo frontal y casual de la primera dama -difuminado, claro- ante un grupo combinado de defensores y detractores del aborto.
NADIE SE ESCAPA
Todo tiene cabida en los ocho episodios aprobados para la cadena de televisión Comedy Central, que sólo ha dejado fuera de esta larga lista de despropósitos la idea inicial de incluir en la familia presidencial a dos hijas “salvajemente lesbianas” o las bromas sobre los magnicidios, tema tabú en Estados Unidos.
No hay respuesta oficial de la Casa Blanca, que quizá hubiera preferido ver la versión preparada para Al Gore, en la que el ex vicepresidente era suplantado por un robot.