- Eficiencia y calidad son las alternativas para el café
- Exportadores centroamericanos se reúnen en Managua
María Antonia López M [email protected]
Los representantes de la Organización Centroamericana de Exportadores de Café (Orceca), indicaron que la única salida a la crisis de precios internacionales por la que atraviesa el rubro es disminuyendo los niveles de producción.
En una reunión celebrada en Managua, los miembros de Orceca, analizaron el descenso prolongado de los precios del café, la situación de cada uno de los países del istmo y las alternativas de futuro.
Eduardo González, presidente de los exportadores de café de Guatemala, manifestó que el precio se ha visto afectado por una sobreproducción mundial del grano de oro y la alternativa más viable en este momento es la reducción de la misma, ya que el consumo tampoco ha aumentado.
“El problema es que ningún país ha manifestado que va a reducir la producción, no hay esfuerzos concretos en ese sentido”, recalcó González.
Para el exportador la medida de reducir la producción debe acompañarse de una mejora en los sistemas productivos para reducir los costos y entregar grano de calidad.
Señaló que producir un quintal de café en 80 dólares es muy caro y es posible bajar ese costo si el productor tiene acceso a nuevas tecnologías.
Por su parte, José Ángel Buitrago, presidente de Orceca, manifestó que emitirán un comunicado para sentar la posición de los exportadores, además de reiterarles su apoyo a los productores.
“Consideramos que la situación de oferta y demanda no es halagüeña en el futuro del café, estamos inundando de café el mercado. Solamente podrán sobrevivir los que sean eficientes productores y que tengan bajos costos de producción, porque si no sucede nada extraordinario el descenso continuará en dos y hasta tres años”.
Añadió Buitrago que “habrá muchos productores que van a dejar de producir café por ineficiencia y por altos costos de producción este año que viene”.
En tanto consideró que la propuesta de los países productores de destruir el 5 por ciento del café de baja calidad no es una medida suficiente para superar la crisis.