Les escribo desde muy lejos de mi patria querida y les animo a apoyar los programas de ayuda al pueblo, como el de la evangelización en los semáforos. Si cada uno pone un granito de arena se puede hacer mucho para ayudar a nuestra gente.
Ellos son nuestra responsabilidad, esos jóvenes son los hombres y mujeres del mañana, es nuestro deber darles la mano como cristianos y hermanos nicaragüenses. Yo sé que la vida es dura para todos pero ruego a Dios que bendiga esta obra y a todos aquéllos que la hacen posible.
Estoy muy feliz que mi Iglesia está brillando para Dios en la vida de muchas personas y que no sólo les brindan alimento material, sino también espiritual. Les animo a seguir en esta lucha, y agradezco a LA PRENSA, mi periódico de preferencia, por tan interesante reportaje el cual trajo mucho gozo a mi nostálgico corazón.
Escribo desde Michigan, EE.UU., pero con el corazón en mi Nicaragua.
Ana Ruth Gushen
[email protected]