Ana Mengotti (EFE)
BUENOS AIRES.- Los aficionados al buceo de todo el mundo tienen una cita el próximo Viernes Santo en la ciudad argentina de Puerto Madryn, donde a cuatro metros de profundidad se desarrollará el primer Viacrucis submarino de la historia.
Un sacerdote, “con más entusiasmo que idoneidad” para el buceo, dirigirá la procesión seguido de un grupo de ocho buzos que portarán una gran Cruz bajo las aguas del Golfo Nuevo, en cuya costa se erige Puerto Madryn, capital argentina de las actividades subacuáticas.
El cura y los portadores de la Cruz, hecha de hierro y madera para que no flote, no llevarán patas de rana y estarán lastrados para poder caminar por el lecho arenoso del Golfo Nuevo.
DOBLE RACIÓN
El resto de participantes nadará detrás de la Cruz, con las necesarias patas de rana.
El sacerdote se distinguirá de los demás “hombres rana” porque su botella de oxígeno será doble, dado que su esfuerzo será mayor al tener que rezar las oraciones correspondientes a cada Estación, y porque llevará una máscara facial especial dotada de micrófono en la que entrará directamente el gas.
Las autoridades eclesiásticas han dado su bendición a la iniciativa, según señala Goity, quien asegura que no se trata de una “celebración profana” ni “marketinera”.
ESPERAN MULTITUD
“Como decía San Agustín: un santo triste es un triste santo”, afirma Goity, quien se declara “muy católico, pero no un buen católico”.
Goity está convencido que su “Viacrucis” será multitudinario. Sólo en Puerto Madryn, situado casi 1,400 kilómetros al sur de Buenos Aires, hay centenares de buzos en actividad. La inmensa mayoría, católicos o no, quiere participar.
La participación está abierta a cualquier persona que posea el documento que certifica que está habilitado para bucear, y las autoridades esperan que el “Viacrucis” submarino tenga eco en los turistas que visiten la ciudad durante la Semana Santa.