Ojeando a los nicas

Tito Rondón [email protected] El sábado a las doce de la noche los 30 equipos de Grandes Ligas tienen que haber reducido su nómina a 25 peloteros, ya que el domingo 1 de abril a las tres de la tarde hora de Nicaragua dará comienzo la temporada del 2001, con el partido Texas-Toronto en San Juan […]

Tito Rondón [email protected]

El sábado a las doce de la noche los 30 equipos de Grandes Ligas tienen que haber reducido su nómina a 25 peloteros, ya que el domingo 1 de abril a las tres de la tarde hora de Nicaragua dará comienzo la temporada del 2001, con el partido Texas-Toronto en San Juan de Puerto Rico.

Dos nicas empezarán la campaña en el “Show”: Marvin Benard y Vicente Padilla (y es algo bueno que ambos han jugado en Nicaragua partidos oficiales después de haber escalado la cima de las Mayores).

Los nicaragüenses somos escandalosos, y parece que vivimos y morimos con que si Marvin se fue en blanco, si entró en mala racha, si cayó de los .300, y demás.

En realidad las estadísticas primaverales no valen. Si Marvin de hoy al domingo se va de 12-0 y termina bateando .243, al manager de los Gigantes de San Francisco Dusty Baker le va a dar lo mismo: Benard es su primer bate y jardinero central titular, aunque cederá su puesto a Calvin Murray contra algunos zurdos molestos.

Marvin entra a esta campaña animado y optimista, por lo que yo creo que tendrá una buena temporada.

El hecho que Vicente Padilla haya sido ocupado ayer como cerrador por el manager Larry Bowa de Filadelfia indica que está fijo, pese a que los Filis tienen que cortar de su nómina a tres lanzadores todavía, aunque se rumora que a Wayne Gomes lo buscan los Rangers de Texas y a Chris Brock lo quieren enviar a los Marlins.

Si se van esos dos quedarían el derecho Clint Sodowsky y los zurdos Edilberto Oropesa y Ed Vosberg para dos o tres puestos en el staff.

Hay que rendirle el sombrero al coach de pitcheo Vern Ruhle, quien diagnosticó que los problemas de control de Padilla eran mecánicos, y simplificó sus movimientos para corregirlo.

En una semana Vicente recuperó su control, aparentemente perdido en parte en Nicaragua, donde no era importante tenerlo extremadamente fino. Vicente va camino de una temporada que al menos luce buena, y como máximo podría consagrar al chinandegano.

Son muy diferentes las estadías en doble A de Edgard López y Oswaldo Mairena. El primero juega en esa categoría por primera vez, donde va a “decir la verdad”; el segundo practicará ahí un tiempo mientras lo suben.

Es raro el tratamiento que los Cardenales de San Luis le han dado a Juan Muñoz. Por un lado lo enviaron a doble A, es decir lo bajaron, y por otro le dieron un turno con el equipo grande (lástima que se ponchó). Podría estar “guardado”, como Oswaldo.

El problema de Muñoz es igual que el que tuvo Jimmy González: un promedio de .300 engañoso, es decir, sin bases por bolas ni poder, ni gran velocidad. Pero está en la lista de los que podrían subir a Grandes Ligas.  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí