- Perder a Garcíaparra es fatal para Boston
Edgard Rodríguez C. [email protected]
¿Y usted qué piensa de la maldición de Boston?.. “No sé de qué me habla. Yo soy de California”… ¿Qué opina del debate sobre Alex Rodríguez y Derek Jeter?.. “No lo he atendido. He estado más atento a mi preparación para estar al nivel de ellos”.
Así ha sido el estilo de Nomar Garcíaparra. Siempre con un escape para todo. Bueno, así era hasta antes que los médicos determinaran la necesidad de operar su adolorida muñeca… “Si no hay otra alternativa, tendré que hacerlo”, se lamentó.
Para Garcíaparra, el espectacular torpedero de los Medias Rojas, la última opción –la cirugía- se volvió la única. Tiene que ir al quirófano y emplear de dos a cuatro meses para recuperarse, mientras Boston batalla en la temporada regular.
Perder a Garcíaparra, justo ahora cuando el entusiasmo había crecido tras el arribo de Manny Ramírez, está siendo tan devastador para la afición de Boston, como aquella falla de Bill Buckner, cuando se escapó el título y la maldición persistió.
En esta ocasión, Boston no ha ganado un juego. En 1986 estaba a la orilla del título. Sin embargo, haber juntado a Ramírez con Garcíaparra y Pedro Martínez, daba la impresión de ser el mejor antídoto para espantar la maldición de Babe Ruth.
No obstante, por lo visto, los demonios van a continuar malogrando cualquier esfuerzo. La salida de Garcíaparra ha despojado a los Medias Rojas de su mejor jugador, de su caudillo y de su más carismático integrante cuando la campaña está por iniciarse. Ni el propio Manny Ramírez con su bate, tiene la trascendencia de Nomar.
Nacido en Whittier, California en 1973, Garcíaparra fue miembro del equipo olímpico de EEUU en Barcelona 1992. Dos años más tarde fue seleccionado por el Boston en el sorteo del béisbol amateur. Y para 1996, estaba en las Grandes Ligas.
Un reciente análisis de Baseball América lo ha situado sólo detrás de Alex Rodríguez y encima de Derek Jeter entre los torpederos. Lo impresionante de Garcíaparra, al igual que Alex, es que batea tanto, desde una posición fundamentalmente defensiva.