Adolfo Olivas Olivas/[email protected]
ESTELÍ.- El legendario cantautor y recopilador de música regional, Don Felipe Urrutia Delgadillo, con una larga trayectoria de 70 años de vida artística, se inscribió en las páginas de la historia al lanzar su primer disco compacto de Polkas y Mazurkas, que forman parte del folclore norteño y nicaragüense.
“Nicarib Productions”, logró compilar 12 canciones de un total de 24, que “Don Felipe y Sus Cachorros” grabaron en 1984 en la Empresa Nicaragüense de Grabaciones Culturales (Enigrac) y que se hallaban desaparecidas, aunque muchas de ellas eran vendidas en casete en el comercio.
Olga María Bravo, productora ejecutiva de Nicarib, hizo el lanzamiento del CD en la Casa de Cultura “Leonel Rugama” de Estelí, luego de firmar un contrato artístico con Don Felipe Urrutia, cuya música queda protegida por la Ley de Derechos de Autor.
“Don Felipe ya es parte de los artistas de Nicarib, dada la gran trayectoria que él tiene y sus hijos también, como músicos nacionales”, expresó Olga María Bravo, al hablar de la personalidad artística de este viejo roble de la música segoviana.
MÁS DE 50 CANCIONES
Don Felipe Urrutia, nacido el 5 de febrero de 1918 en la comunidad La Tunosa, al suroeste de la Ciudad de
Estelí, cuenta con un repertorio de más de 50 canciones entre “Polkas y Mazurcas”, que a través del tiempo fueron transferidas hasta nuestros días, de generación en generación”.
A sus 83 años, Don Felipe refiere que cuando niño de manera sigilosa se acercaba a los guitarristas y la música se le quedaba grabada, recuerda que se fijaba en la ejecución de las cuerdas de las guitarras y violines.
SE INICIÓ CON UNA GUITARRA PRESTADA
“Después silbaba las piezas y las practicaba con una guitarra prestada, ya que yo nunca tuve guitarra propia, hasta después de viejo me regalaron una”, relata Don Felipe Urrutia, que junto a sus hijos fundó el grupo “Don Felipe y sus Cachorros”, en el que ahora también participan algunos nietos.
Este insigne exponente de las Polkas y Mazurkas, recuerda que las primeras piezas las aprendió escuchando a los músicos Lorenzo Dávila, Macedonio Acuña, Claudio Benavides y Efraín Valdivia, a los que acompañó después en las ejecuciones con guitarra, acordeón y violín de talalate.
“La memoria me ha ayudado y la música la toco, sin ponerle ni quitarle, como la tocaban antes”, narra el recopilador y compositor, cuyos padres eran Don Daniel Urrutia Ferrufino, nativo de Santa Rosa del Peñón (León) y Modesta Delgadillo Talavera, originaria de La Tunosa (Estelí).
ORIGINALIDAD EN SUS COMPOSICIONES
Expresa que las piezas carecen de un nombre original y que las bautizó de
acuerdo a quien las cantaba o según el lugar. Por ejemplo como “La Pedro
Amador”, “La tunoseña” (de la Tunosa); “La regadilleña” (del Regadío) y “La santacruceña” (de Santa Cruz).
Entre las piezas que más gustan, figuran “El grito del bolo”, “La tunoseña”, “La palanquita” y “La polka de Jacinto”, pero a don Felipe le causa emoción el vals “Placer de amor” porque le recuerda a sus amores de juventud, la que se ha convertido de renombre internacional, luego de un arreglo que le hicieron en Estelí.
DEBUTÓ CON “EL GRITO DEL BOLO”
“El grito del Bolo”, es la primera canción del disco compacto y según su recopilador, por primera vez la escuchó hace 70 años a “Polo” Romero que la ejecutaba en violín y que luego la tocó su sobrino Mercedes Gámez que la aprendió de Daniel Ramírez.
“Le puse El grito del bolo, porque en las fiestas cuando los hombres estaban con sus tragos y escuchaban la canción, todos gritaban”, rememora el músico legendario.
La pieza “La Café Amargo”, la compuso durante el bombardeo de la ciudad de Estelí en 1978, en vista que su familia en la comunidad el Limón, se quedó sin azúcar y el café se lo tomaban amargo.
“Mientras escuchaba los aviones, agarré la guitarra y le fui dando, le fui dando, ya no hallaba ni qué pensar con los aviones, la tristeza, la destrucción, por eso le puse La café amargo”, reseña.
Luciendo su sombrero original de paja, refiere que él no es un músico profesional, sino intérprete del folclore nacional y regional con mucha suerte que hasta logró que le editaran un disco compacto.
Como todo campesino trabajó de peón en las huertas, arrancando frijoles y laboró de “tacayán” llamando bueyes, lo mismo de carretero, viajando al Sauce y Ciudad Darío y arriero de ganado de los comerciantes Federico Torres, Horacio Pereira, Máximo Vílchez, Adrián Valdivia y Claudio Valdivia.
CONDECORACIONES Y PRESENTACIONES
“Don Felipe y sus Cachorros” ha recibido condecoraciones de diferentes asociaciones culturales, así como del Instituto Nicaragüense de la Cultura, Escuela Católica de Agricultura y Ganadería (ECAGE) y Alcaldía Municipal de Estelí.
Este expositor de la música regional ha hecho presentaciones en distintos puntos del país, incluyendo el Teatro Nacional Rubén Darío.
También participó en Cuba, al celebrarse el XXI Festival de Música y a través del Movimiento de Expresión Campesina Artística y Teatral (Mecate) hizo un recorrido por Florida, New York, Massachusetts, Vermont, New Haven, Burlinton y otras ciudades norteamericanas.
El primer disco compacto lo integran “El grito del bolo”, “Regadilleña”,
“Placer de amor”, “Zapateado norteño”, “Vals del Tío Layo”, “La café amargo”, “La tunoseña”, “Zapateado norteño #2”, “Vals arranca cerco”, “La Corralita”, “El meneito” y “El Matorral”, cada una de ellas con una gran historia.
CD, EL MEJOR RECONOCIMIENTO
Para Leopoldo “Polo” Urrutia, hijo de don Felipe, uno de los mejores reconocimientos a la labor artística de su padre es el lanzamiento del disco compacto que recoge 12 piezas musicales tocadas con guitarra, acordeón y violín.