Estas abuelitas del Hogar de Ancianos San Pedro Claver necesitan a ayuda de personas generosas.

Los abuelos y las religiosas de San Pedro Claver

Por iniciativa de un grupo de religiosas surgió el Hogar de los Ancianos, en Nindirí, donde 45 longevos reciben atención, pero enfrentan muchas limitaciones. Las hermanas señalan sus necesidades y piden ayuda Leopoldo López Arias/[email protected] MASAYA.- Manuelita Castro Mendoza nació en 1894, le ha tocado despedir dos siglos, tiene 107 años. Siempre está tejiendo y […]

  • Por iniciativa de un grupo de religiosas surgió el Hogar de los Ancianos, en Nindirí, donde 45 longevos reciben atención, pero enfrentan muchas limitaciones. Las hermanas señalan sus necesidades y piden ayuda

Leopoldo López Arias/[email protected]

MASAYA.- Manuelita Castro Mendoza nació en 1894, le ha tocado despedir dos siglos, tiene 107 años. Siempre está tejiendo y bordando, oficio que ejercía cuando era una elegante dama de la vieja Managua. Las religiosas la llaman “Muñequita de Peluche” y es la mimada del Hogar de Ancianos, junto con la abuelita Juana Manuela Aragón Ortega.

Ellas son parte de los 45 abuelos albergados en el Hogar de los Ancianos, en Nidirí, que surgió como una iniciativa de las religiosas de San Pedro Claver.

Si hay quienes puedan hablar con conocimiento de causa del desarrollo de la vida del hombre, su comportamiento en la infancia, la adolescencia hasta llegar a la vejez, esas son las religiosas de San Pedro Claver, radicadas en la comunidad Dos Cerros, en el kilómetro 19 y medio de la carretera Managua-Granada, en el Municipio de Nindirí.

“TODO POR JESÚS”

Las religiosas cumplen con su lema de “Todo por Jesús”, realmente están al servicio de los pobres y más necesitados de nuestro país. En San Pedro Claver atienden en la educación a niños de preescolar, primaria y secundaria cobrando la colegiatura más baja en relación a otros colegios privados.

Con ese ingreso las religiosas solventan algunos gastos para atender a 45 abuelos que se encuentran en el Hogar de Ancianos San Pedro Claver, a quienes no les falta su alimentación y cuidados propios de su edad.

La Hermana María Elena, de nacionalidad costarricense, es la responsable de alimentación de los abuelos. La religiosa dijo a LA PRENSA que el Gobierno les ayuda aportando granos básicos, asimismo contribuyen donantes voluntarios y algunas empresas.

Pero con los ingresos que perciben no cubren las necesidades diarias de los viejitos, principalmente cuando hay que conseguirles medicina por alguna enfermedad que requiere especial atención, afirmó la Madre María Elena.

NECESIDADES

Detalló que para los ancianos necesitan con urgencia colchones de agua, pañales grandes y medianos, equipos de terapia física para el salón de terapia ocupacional.

Con los pocos recursos que captan las religiosas lograron comprar un andarivel, pero hace falta que les donen una bicicleta estática, polea con pesas, material de construcción, ladrillos, hierro, piedrín, arena y cemento.

Explicó que requieren de estos materiales para adecuarles los andenes por donde salen los ancianos a su recreación, y colocarles pasarelas y rampas a los que se movilizan en sillas de ruedas.

La hermana María Elena refiere que en el centro tienen un abuelito que está enfermo de cáncer, por lo que necesitan medicamentos que tienen mucho costo y ellas no cuentan con ese presupuesto.

Los viejitos que se encuentran internos son de familias pobres, algunos los han encontrado en las calles y no tienen familiares que les lleguen a visitar o les ayuden a comprar la medicina que necesitan.

En el Hogar de Ancianos, del Municipio de Nindirí, cuidan a los abuelos la Superiora Rosa Aura, Ulda que trabaja en la enfermería y María Elena que se encarga de la alimentación de los ciudadanos de la tercera edad.

EL LLAMADO DE SAN PEDRO CLAVER

María Elena desde muy niña sintió el llamado que le hizo Jesús a través de San Pedro Claver a servir a la humanidad, trabajando con niñas huérfanas y ahora con ancianitos.

“Es lindo trabajar para un anciano, es hermoso, conoces con ellos parte de la historia de su vidas, a las familias cuando vienen a visitarlos, a quienes les vienen a ver en horario de 9 de la mañana a 11 y de las 2 a 4 de la tarde”, señala la religiosa.

ENCUENTRAN CONSUELO Y TRANQUILIDAD

En las monjitas los abuelos han encontrado su consuelo porque en algunos hogares los viejitos estorban, se les hace difícil a los familiares comprender lo que ellos necesitan y que no es más que tranquilidad, “ellos acaban de concluir una jornada muy dura, contribuyendo con su pequeño aporte a la sociedad, heredando un mundo mejor para las generaciones venideras”.

La hermana refiere que a los muchachos les gusta la música de reggae, merengue, así como toda clase de ritmo bullanguero, pero los viejitos se vuelven de mal genio prefiriendo estar en el Hogar de Ancianos, afirma sor María Elena.

ORIGEN

La construcción del Hogar de los Ancianos se realizó con la generosa ayuda del Vaticano, Areniat y el grupo de las religiosas de San Pedro Claver, que llegaron a Nindirí el 16 de mayo de 1977.

La Congregación fue fundada en Barranquilla, Colombia, por la hermana Marcelina de San José en 1912.

San Pedro Claver era un sacerdote Jesuita que en tiempos de la Colonia se convirtió en defensor de los esclavos a los que primero curaba físicamente y después los adoctrinaba.

Es en honor a este virtuoso sacerdote que la orden religiosa lleva su nombre y su lema es “Todo por Jesús” y al servicio de los pobres y necesitados.

¡AYUDA!

Empapada de amor al prójimo, la hermana María Elena manifiesta: “quisiera que a los 48 abuelos no les hiciera falta nada para que sean felices, pero desgraciadamente no es así y el Hogar de Ancianos San Pedro Claver necesita ayuda de las personas con alto espíritu de sensibilidad social”.  

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