- La Policía de Granada detuvo de manera provisional a las dos empleadas de la casa, para investigar si están relacionadas con los asesinos
Pedro J. Vindell Matus/[email protected]
GRANADA.- Sin terminar de esclarecer el crimen en la humanidad del señor Enrique Urbina Vega, cometido por dos sujetos supuestamente cubiertos los rostros con pasamontañas, la Policía detuvo el martes por la noche a las dos empleadas domésticas de la vivienda para continuar las investigaciones de los hechos.
Ambas mujeres, Maribel Sequeira Mallorquín y Juana Romero, fueron las únicas que vieron a los individuos. Los que presuntamente las sorprendieron, a una de ellas en el comedor de la casa y a la otra en la cocina, donde las dejaron amarradas de las manos para luego dirigirse al aposento de Urbina Vega, quien al parecer forcejeó con ellos, pues sólo lograron amarrarle los pies y una mano, mientras se defendía.
FUE ASFIXIADO Y NO AHORCADO
El médico forense, doctor Luis Mariano Cerda Morales, quien examinó el cuerpo del ahora occiso, declaró que su muerte se produjo por asfixia, presentando señales de estrangulamiento, una herida profunda en el cuello posiblemente causada con arma blanca, quizás un verduguillo, además de otras heridas superficiales.
El cuerpo presentaba además esquimosis en una de las manos y en los tobillos, al ser amarrado con una cuerda.
FAMILIARES NO SE DIERON CUENTA
A la esposa del señor Urbina Vega, doña Juana Isabel Bermúdez, los individuos no le hicieron nada al notar que ella se encontraba postrada por causa de una enfermedad en una silla mecedora o abuelita a orillas de una columna de madera en el pequeño corredor del inmueble.
La anciana madre del fallecido, señora María Vega Palacios, dormía en uno de los cuartos de arriba. Ni cuenta se dio de lo ocurrido a su hijo.
El teniente Justo Mercado y el Subinspector de la Policía Nacional y un conductor conocido como “Tobi”, fueron los primeros en acudir a la casa, cuando por coincidencia pasaban por el sector del Barrio Jalteva, en una camioneta patrulla y fueron llamados. Al penetrar a la vivienda se encontraron con el cadáver de Urbina en el cuarto, a orilla de una cama, con los pies y los brazos estirados.
Sin embargo otras personas ya habían entrado a la casa, y fue hasta que se hicieron presentes el capitán Sigfrido Baldelomar y numerosos agentes para realizar las primeras pesquisas, que dichas personas se salieron del local.
POLICIA PIERDE PISTA
La técnica canina fue traída desde Managua, el perro dos veces siguió la misma ruta, hacia el este por el lugar conocido como El Canal, pero al llegar a la intersección de la Calle “Obispo Ulloa”, al parecer se confundió.
Los vecinos, que pidieron omitir nombres, dijeron que ellos no escucharon nada. Fue del conocimiento de ellos hasta que una de las empleadas salió y gritó lo ocurrido, al momento de pasar por allí la patrulla policial.
Los expertos del Laboratorio Central de Criminalística trabajaron junto a los oficiales de Granada hasta las 10 de la noche, recopilando numerosos detalles y tomando las declaraciones de las dos empleadas y la de un familiar, que fue uno de los primeros en llegar al lugar.
SON «GATOS CASEROS»
Maribel Sequeira Mallorquín, una de las empleadas detenidas, solamente pudo explicar que los dos sujetos entraron no se sabe cómo, por el portón de hierro que da hacia un zaguán, hasta llegar al interior. Las dos mujeres señalaron que les vieron armas blancas a los autores que ya han sido circulados por la Policía en todo el departamento y a nivel nacional.
Lo demás son puras especulaciones, dijo un oficial de la Policía Nacional, en cuanto a los rumores que se echaron a rodar, que fueron muchos, entre ellos que “esos gatos son caseros”, “fue una pasada de cuentas”, afirmando que Urbina prestaba dinero al interés, lo que fue desmentido por su hermano, el doctor Silvio Urbina Ruiz, ex alcalde de Granada.
Se presume el robo, faltan cabos que atar en este nuevo crimen, según declaraciones del capitán Sigfrido Baldelomar, segundo jefe de Investigaciones Criminales de la Policía Nacional, quien precisó: “lo esclareceremos en corto tiempo…”
HUYERON EN BICICLETA
En el piso del cuarto donde fue asesinado Urbina Vega, únicamente se podía notar un charquito de sangre. A ese aposento se entra por una puerta de celosía, a la orilla de la escalera que da al segundo piso de la casa, donde hay una amplia sala, en la cual quedó tirada una bicicleta que no pudieron llevarse, pero cargaron con otra, plateada, en la cual se presume que huyeron.