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La problemática del café

Telémaco Talavera Siles* Encontrar una salida a la crisis del café es algo de extrema urgencia para el país. El café es nuestro principal rubro de exportación: Este cultivo a pesar de la contaminación que ha producido en muchas fuentes de aguas superficiales y subterráneas tanto por medio de las aguas mieles como por los […]

Telémaco Talavera Siles*

Encontrar una salida a la crisis del café es algo de extrema urgencia para el país.

El café es nuestro principal rubro de exportación: Este cultivo a pesar de la contaminación que ha producido en muchas fuentes de aguas superficiales y subterráneas tanto por medio de las aguas mieles como por los desechos sólidos (pulpa) sigue siendo una de las actividades agropecuarias que en términos generales tiene menor efecto degradativo del medio ambiente. El sistema de cultivo del café es complejo y diverso, incluye: árboles maderables y no maderables, árboles frutales, hierbas (no todas malas), organismos y microorganismos que viven tanto en la parte aérea como en el suelo de los cafetales.

La problemática del café afecta no sólo a los productores sino también a los miles de trabajadores temporales y permanentes: hombres, mujeres y niños que están asociados de forma directa o indirecta a esta actividad. Afecta a los exportadores y comercializadores y al comercio en general debido a la reducción de la capacidad adquisitiva de la población. La crisis del café tiene implicaciones sociales, macro y microeconómicas.

La problemática es tecnológica y económica.

Desde el punto de vista tecnológico es necesario aumentar la productividad y calidad de la producción y de los procesos productivos. Aunque tenemos excelentes productores, en general nuestros rendimientos promedios son todavía bajos en comparación con otros países de la región. Se requiere mejorar la calidad para evitar que sigamos siendo castigados o “multados” en los mercados internacionales y que por el contrario se abran nuevos mercados. Se requiere continuar reduciendo la contaminación de las aguas mediante el uso combinado y diverso de opciones tecnológicas. Se requiere seguir desarrollando y promoviendo el uso de técnicas de manejo integrado de plagas y enfermedades y del cultivo en su conjunto, se requiere hacer un control selectivo de las malezas para reducir el uso de herbicidas, aprovechar el potencial de muchas de ellas en la fijación de nitrógeno, en la producción de materia orgánica en la cobertura y protección del suelo, etc., se requiere mejorar el manejo de la sombra y los sistemas de poda, etc.; mejorar la fertilización y la distribución espacial de las plantas; requiere estudiar, usar y explotar el café como un sistema donde los árboles maderables y no maderables, los frutales, el café mismo, las hierbas, la flora, la fauna, los insectos plagas y benéficos, los organismos y microorganismo son parte importante e integral del mismo. Se necesita seguir diversificando la producción de acuerdo a cada condición agroecológica y a la demanda de los mercados. Estas son sólo algunas de las muchas cosas en el ámbito tecnológico sobre las que se puede avanzar.

Desde el punto de vista económico: en primer lugar hay que destacar que el café no es la excepción dentro de la crisis por la que atraviesa la agricultura en los países en desarrollo que a la vez tiene un alto peso relativo en nuestras economías. Los precios de nuestros productos de exportación se reducen en el mercado internacional y las exigencias sobre los estándares de calidad, cuotas, etc., se elevan mientras los precios de todo lo que importamos también se elevan de manera ininterrumpida. Nuestros costos de producción son altos: combustible, energía, maquinaria, insumos, etc. Las condiciones biofísicas para producir no son las mismas que en el pasado: nuestros suelos se han degradado, el clima es más adverso, nuevas plagas y enfermedades han aparecido, etc.

En este contexto difícil, la situación presente y perspectiva para el cultivo del café es compleja. El financiamiento es limitado, los plazos son cortos, los intereses son altos y adicionalmente la infraestructura productiva en muchos casos es obsoleta y/o está deteriorada: beneficios, albergues para trabajadores, carreteras, etc.

Ya no podemos seguir esperando y dependiendo de las heladas del Brasil (del mal ajeno) debido a que ellos entre otras cosas ya están produciendo café a menores alturas, lo que los hace menos vulnerables a las heladas, están utilizando riego para reducir el impacto de las sequías. Adicionalmente algunos países que antes no producían café ahora lo están haciendo en cantidades importantes.

La situación del financiamiento la podemos dividir en cuatro componentes: 1) El financiamiento para resolver el problema de la deuda bancaria: que es sólo una parte de la deuda y afecta a parte de los productores. 2) El financiamiento requerido para resolver la deuda no bancaria: esta es la deuda que tienen los productores, sobre todo pequeños y medianos, con proveedores diversos, con prestamistas, con los trabajadores, etc. 3) El financiamiento que se requiere para restaurar y renovar los cafetales que se han deteriorado por el deficiente manejo sobre todo en el último año, y 4) El financiamiento necesario para elevar la productividad y con ello reducir la vulnerabilidad ante las fluctuaciones de los precios. Esto incluye la implementación de opciones tecnológicas para reducir la contaminación ambiental, para aumentar la potenciación del sistema café como un sistema armónico con el medio ambiente, para mejorar la calidad y para bajar los costos de producción y la dependencia de insumos externos. Paradójicamente existe una dependencia actual de la inversión y el financiamiento para reducir la dependencia futura al elevarse la productividad con opciones tecnológicas de costos más bajos, menos dependientes de insumos externos, lo cual haría a nuestros productores más competitivos y menos vulnerables.

Las crisis obliga a:

1) A todos, pero sobre todo al Gobierno a buscar una solución inmediata a la situación actual de los productores, para evitar que pierdan sus fincas y con ello se afecte seria y probablemente de forma irreversible la capacidad productiva del país; para evitar que se agudice la crisis social sobre todo en un año electoral donde los políticos de uno y otro lado estarán tentados a utilizar esta crisis con fines electoreros con lo cual lo único que se lograría es agudizarla y sumergir al país en el caos.

2) A trabajar para definir de una vez por todas el plan de desarrollo del país y de manera específica el plan de desarrollo del sector agropecuario (incluyendo lo forestal) con estrategias claras y consensuadas y con una visión de mediano y largo plazo.

3) A que en este proceso de definición del plan de desarrollo nacional y sectorial se incluya la perspectiva internacional, la nacional, la de los productores pero también la de los trabajadores.

4) A definir una clara y realista política de financiamiento que fomente la producción. Esto aún con las condiciones a que nos someten los organismos multilaterales de financiamiento de cara en este momento a alcanzar la condonación de la deuda externa (iniciativa HIPC). Esta política tiene que ser realista tanto desde el punto de vista de las condicionalidades macroeconómicas a que desdichadamente estamos sometidos, a la realidad de nuestro sistema bancario pero sobre todo de cara a la realidad de nuestros productores, trabajadores y de nuestros mercados.

5) A garantizar que el financiamiento vaya de la mano con el desarrollo tecnológico: educación, investigación y asistencia técnica.

6) A mejorar la capacidad y visión empresarial de los productores de forma que: a) Haga uso más eficiente de los recursos con que dispone, b) Utilice el crédito como fuente para el desarrollo productivo en términos cualitativos y cuantitativos y no para vivir de él. c) Invierta y reinvierta en sus fincas, d) Diversifique su inversión y actividad productiva, y e) Disponga de recursos para mejorar su nivel y calidad de vida pero también la de sus trabajadores.

7) A los trabajadores a velar por sus derechos y reivindicaciones pero a su vez a ser cada día más eficientes en su trabajo. Es por todos conocido que tanto las condiciones de trabajo y de vida de los trabajadores del campo son en general precarias pero también, en términos generales, la eficiencia laboral es muy baja. Las reinvindicaciones tienen por tanto que estar orientadas a mejorar las condiciones de trabajo y de vida pero procurando siempre la mayor eficiencia y calidad posible en el desempeño.

En síntesis, la crisis requiere acciones para crear a lo inmediato una válvula de escape que evite el caos social y el colapso de nuestra capacidad productiva, pero de igual manera requiere trabajar sin demoras en una perspectiva estratégica de cara al desarrollo productivo en nuestro país, al del sector agropecuario de manera particular y al del café de forma específica y evitar de esta forma caer en el círculo vicioso de los coyunturalismos.

* El autor es Rector de la Universidad Nacional Agraria.  

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