Información y crisis bancaria

José Luis Medal* La Superintendencia de Bancos (SIB) intervino eficazmente en el caso del Banco Mercantil. Sin embargo, acusó a los medios de información de haber sido los responsables de haber provocado un retiro masivo de depósitos, lo que provocó supuestamente la intervención bancaria. No obstante, más bien ha sido la SIB, quien ha evidenciado […]

José Luis Medal*

La Superintendencia de Bancos (SIB) intervino eficazmente en el caso del Banco Mercantil. Sin embargo, acusó a los medios de información de haber sido los responsables de haber provocado un retiro masivo de depósitos, lo que provocó supuestamente la intervención bancaria. No obstante, más bien ha sido la SIB, quien ha evidenciado incapacidad de informar sobre la verdadera situación financiera de los bancos.

En el caso del Interbank, en el informe publicado por la SIB del mes de julio del 2000, aparecía ese banco con un capital positivo de C$296 millones de córdobas y con activos totales de C$3,691 millones. Sorprendentemente, dos meses más tarde, después de la quiebra, la SIB publica que el capital es negativo, del orden de menos C$691 millones de córdobas y que los activos totales han bajado a C$2,707 millones. Resulta increíble que en menos de dos meses, el capital y los activos hayan disminuido, de acuerdo a las publicaciones oficiales de la SIB, en prácticamente mil millones de córdobas. Parte de la explicación radica, en que la SIB ignoraba totalmente la verdadera situación de la cartera de Interbank.

El caso del Banco del Café, es no menos sorprendente. Conforme los mismos informes oficiales de la SIB, Bancafé presentaba a septiembre del año 2000, un patrimonio de C$151 millones de córdobas y activos totales, del orden de los C$1,685 millones. Posterior a la quiebra, dos meses después, la SIB nos informa que el capital es negativo, por el orden de al menos C$300 millones de córdobas y que los activos totales son de escasamente C$490 millones. Al parecer, de la noche a la mañana, lo que en el papel parecía una situación saludable -tanto el Interbank como Bancafé tenían además utilidades antes de la quiebra, según los informes de la SIB, era en realidad una situación desastrosa, resultado en parte, de cartera incobrable por créditos otorgados a grupos relacionados.

En el caso más reciente del Banco Mercantil, según las estadísticas de la SIB, esa entidad tenía a diciembre del año 2000, una adecuación de capital del 11.8 por ciento, es decir, los accionistas tenían cerca de doce córdobas de capital propio por cada cien córdobas de los llamados activos de riesgos. Ello sobrepasaba la exigencia establecida, de una adecuación de capital no menor del diez por ciento. Sin embargo, hace pocos días, la SIB declaró que esa adecuación bajó al 2.7 por ciento, lo que traducido al cristiano, significaría que en apenas dos meses, el Banco Mercantil perdió la mayor parte de su capital. La explicación, nuevamente radica, en parte, en que la SIB, vino a darse cuenta tardíamente, que existía un mayor volumen de cartera no recuperable. Cabe sin embargo reconocer, que en el caso del Banco Mercantil, los informes de la SIB, evidenciaban crecientes pérdidas, las que alcanzaron un monto de C$14 millones de córdobas, a diciembre del año 2000. Ante esas pérdidas, es natural que se haya producido retiro de depósitos. De ello no son en manera alguna responsables los periodistas que informaron sobre la situación de ese Banco.

Si de hablar de responsabilidades se trata, cabría preguntarle al BCN y a la SIB, por qué en el caso del Interbank no se aplica con todo rigor el Artículo 35 de la Ley General de Bancos, que señala que los miembros de la Junta Directiva de un banco responderán personal y solidariamente con sus bienes de las pérdidas que se irroguen por autorizar operaciones contrarias a las leyes bancarias ya que Ley General de Bancos prohíbe canalizar más del 30 por ciento del capital de un banco a un grupo relacionado y dado que en caso del Grupo Centeno, el Interbank canalizó más del 300 por ciento de su capital de esa entidad, ¿por qué no responden con sus bienes personales los directivos del Interbank? ¿Por qué tiene que ser la ciudadanía quien tenga que pagar los platos rotos?

Para afianzar al sistema financiero se necesitan medidas urgentes: elevar el requerimiento de capital del 10 al 12 por ciento y despolitizar totalmente al sistema financiero. Respecto a la despolitización, curiosamente cabe señalar, que tanto en los casos del BECA, Bancafé y Banco Mercantil, tres de sus ex presidentes fueron candidatos o precandidatos a la Presidencia de la República. El Banco Sur, fue fundado por la UNAG, institución más política que gremial, y los directivos del Interbank, eran políticos-empresarios sandinistas. Por su parte el Presidente del Banco Central, es dirigente del PLC y la Junta Directiva de la SIB es elegida por criterios políticos. Sería saludable que se establezca un sistema financiero estrictamente profesional, técnico y apolítico.

* Consultor Económico  

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