El despilfarro gubernamental comienza por el salario que los mismos (altos funcionarios) se recetan y continúa con las famosas dietas extras, con subsidio a todo, no pagan impuestos, gasolina, vehículo, y además le meten la mano a las arcas de la nación castigando siempre a los pobres y pequeños empresarios o adversarios políticos.
Otro ejemplo es el de las grandes delegaciones que el Presidente Alemán se lleva cada vez que viaja al extranjero, donde todos ellos se dan la gran vida y vacaciones a costillas del sudor de los nicaragüenses, como la que se acaban de dar en España 22 delegados o allegados que fueron a derrochar con los últimos viajes antes que se acabe la fiesta de Alemán.
No es justo que no exista control y que no informen al pueblo de Nicaragua de semejantes despilfarros. Es muy importante llevar la cuenta en qué gastan los gobernantes el sudor y la sangre de los nicaragüenses.
Matilda de Rocha
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