Entrevista de Ortega con La Nación

Un extracto del diálogo sostenido entre el periodista del Diario La Nación de Costa Rica, Edgard Fonseca y el general retirado Humberto Ortega, hermano del actual candidato a la Presidencia de la República por el Frente Sandinista, Daniel Ortega: Escucha, hermano -¿Mantiene la premonición de que si Daniel es el candidato sandinista, pierde? -Yo señalé […]

Un extracto del diálogo sostenido entre el periodista del Diario La Nación de Costa Rica, Edgard Fonseca y el general retirado Humberto Ortega, hermano del actual candidato a la Presidencia de la República por el Frente Sandinista, Daniel Ortega:

Escucha, hermano

-¿Mantiene la premonición de que si Daniel es el candidato sandinista, pierde?

-Yo señalé que no era imprescindible que Daniel fuera el candidato y que era más importante fortalecer su liderazgo para consolidar y modernizar el partido sandinista. Me referí a que un candidato como él hacía más complejo, más difícil, ganar las elecciones aunque para mí lo más importante es que el sandinismo se fortaleciera en el marco democrático.

-Se afirma que su crítica a la candidatura de Daniel es un intento por retomar vigencia política al estar relegado en el panorama político…

-Desde que salí del Ejército siempre he estado de una u otra manera en mayor o menor protagonismo, interesado en los destinos políticos de Nicaragua, pero tampoco opté por militar en ningún partido político, incluyendo al Frente Sandinista… si me matriculaba en un partido eso no me daba toda la amplitud de pensamiento; me amarraba en el pensamiento un tanto rígido que todavía el Frente mantiene. Me dispuse con Daniel y el doctor Alemán a buscar un acuerdo que rebasara los límites de lo que en Nicaragua se conoce como el pacto liberal-sandinista, mas no se logró.

-Este pacto es considerado antidemocrático, por derivar en una impunidad bipartidista, por fomentar la corrupción ¿usted lo defiende?

-Corrupción en Nicaragua siempre ha habido con o sin este tipo de configuración jurídico legal, pero en esencia es un acuerdo que no llegó a lo que pretendí. “Se redujo a satisfacer los intereses predominantemente políticos tanto del partido sandinista como del liberal en la línea de fortalecer un bipartidismo”.

-Desde el punto de vista político se le denuncia por excluyente…

-Las reformas a las leyes electorales fueron muy duras porque fueron marcadamente contra otras fuerzas y no para incluirlas.

-¿Puede ir Nicaragua en este ambiente con algún grado de estabilidad y de confianza a las próximas elecciones?

-Quien gane debería convocar inmediatamente a una gran concertación nacional de todas las fuerzas políticas, económicas y sociales, espirituales. Lo que se determine para cambiar profundamente la Constitución de 1987.

-Lo noto optimista en medio de la desconfianza derivada del pacto.

-Lo único que podría aquí hacer que no haya elecciones sería tal vez un fenómeno extraordinario, un terremoto o un proceso de confrontación armada con Honduras, ahora que se está hablando de que la situación se está tensando mucho. Pero plantearse que no haya elecciones ahorita sería nefasto.

-¿Vuelven los sandinistas al poder?

-Las dos fuerzas con posibilidad real de volver al gobierno son los liberales y los sandinistas. Lo difícil para el sandinismo está en conquistar el voto indeciso, que es muy importante. Puede darse un desenlace muy reñido en donde podría ganar tanto el liberalismo como el sandinismo.

-¿Es Daniel la figura idónea para encabezar a Nicaragua en el inicio del siglo?

-Frente a la grave situación de Nicaragua ninguno que gane, ni Daniel Ortega ni don Enrique Bolaños, podría gobernar esa profunda crisis. Por eso planteo un acuerdo nacional que permita que gane quien gane halle un marco de gobernabilidad nacional y regional.

-Se dice que sus ataques a Daniel hay que interpretarlos como un doble discurso, que cuando lo critica lo que está diciendo es súmenle fuerzas…

-No estoy atacando ni defendiendo a Daniel. A nivel general en el país hay un descrédito de sandinistas, liberales y conservadores y de éstos va a salir el presidente. Entonces, si gana Daniel en una situación de tanta confrontación, de tanta polarización, sería una perspectiva bien difícil de gobernabilidad. Igual si ganan los liberales enfrentados por medio de una campaña excluyente, polarizada, confrontativa. Imagínese cómo va a quedar ese gobierno.

-Pero ¿va a votar por el Frente Sandinista?

-No voy a votar por el Frente Sandinista.

¿Ni por Daniel?

-Tampoco. No voy a votar ni por Daniel ni por Bolaños. Estoy haciendo un llamado a que se pongan de acuerdo; mi posición no puede ser plegada a alguien o en contra de alguien.

Látigo republicano

-Acaba de cambiar el gobierno en Estados Unidos. ¿Qué espera de la relación de un eventual gobierno sandinista y la administración Bush?

-Centroamérica no es una gran prioridad, ni tampoco Nicaragua, en la medida en que se acabó la Guerra Fría y en la medida en que Nicaragua, en particular, no es calificada por los Estados Unidos como una fuente de narcotráfico ni de armas para nadie, ni el sandinismo tampoco. Me reuní con el embajador norteamericano y hablamos de esto.

“Un triunfo del Frente Sandinista encabezado por Daniel, con un discurso no tan coherente, que no se sabe hacia dónde va, si va a ser muy radical o no, crea preocupación no sólo para Estados Unidos sino también para los sectores nacionales y para la región.

“El Frente Sandinista no ha planteado claramente un programa más enmarcado en la economía actual de libre mercado, y eso es lo que genera desconfianza”.

-¿Debe hacer ese planteamiento el Frente?

-Aún cuando el Frente hiciera un planteamiento más flexible, tendría un problema de credibilidad, de poder pensar que con un liderazgo como el de Daniel eso se va a cumplir.

-¿Cuál fue el tema de las futuras relaciones con la administración Bush que usted habló con el embajador de Estados Unidos?

-Los norteamericanos no ven que el liderazgo de Daniel Ortega haya dado suficientes elementos de cambio, de credibilidad hacia fuera. Tienen inquietudes en relación con el tema de la propiedad (las confiscaciones sandinistas a estadounidenses). Dicen que ha faltado un poco más de dinamismo, de voluntad de resolver esas cosas.

“Los norteamericanos dicen que por qué no resuelven desde ahora cosas como el patrullaje en el mar. Yo le he dicho a los del Ejército que no tengo mayor preocupación de que haya patrullajes conjuntos para perseguir en caliente, en el mar, a los narcotraficantes. En esto el Frente no se ha pronunciado definitivamente.

-¿Qué es lo que busca usted con este discurso tan duro contra el sandinismo?

-No tengo un discurso duro contra el sandinismo. Es una realidad. Hay muchos sectores en el sector privado que consideran que si el Frente gana, con ese tipo de liderazgo se hace más difícil generar confianza.

Tomado de La Nación  

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