Gustavo Herrera y su hijo Carlos Gustavo, vinculados a una rica y gloriosa historia deportiva.

Ahora promueve el boxeo

Hijalmar Padilla [email protected]. Lo que aún sigue aspirando para consigo mismo, estudiar una carrera profesional, naturalmente ahora mejor prefiere que lo conquisten sus hijos, Carlos Gustavo y Natiaska Herrera. El reconocido púgil Gustavo Adolfo Herrera Cruz, el “Gallo de Oro”de 1984, no ha hecho otra cosa que repartir y recibir puñetazos en su vida… Bueno, […]

Hijalmar Padilla [email protected].

Lo que aún sigue aspirando para consigo mismo, estudiar una carrera profesional, naturalmente ahora mejor prefiere que lo conquisten sus hijos, Carlos Gustavo y Natiaska Herrera.

El reconocido púgil Gustavo Adolfo Herrera Cruz, el “Gallo de Oro”de 1984, no ha hecho otra cosa que repartir y recibir puñetazos en su vida… Bueno, al menos hasta 1991 cuando se retiró de las tarimas bravas.

Tras dejar un brillante e inigualable historial deportivo, Gustavo Herrera sigue siendo tan humilde como siempre.

“En estos momentos vivo de mi negocio, una pulpería en el Barrio La Esperanza para que la gente no vaya tan largo. Además soy dueño de tres mesas de billar. Con esto me aseguro el arroz y los frijoles”, dice con una admirable sencillez.

A Herrera por lo general le gustó la ingeniería, pero culminó su preparación académica llegando hasta el tercer año de secundaria en el Instituto “Miguel de Cervantes”.

“Cuando uno está chavalo, en la gloria, cree que el tiempo siempre será el mismo. Después se da cuenta que bien pudo haber sido más útil”, asegura.

Convencido, por eso en la actualidad este púgil, considerado como el mejor en la historia de boxeo aficionado nicaragüense, jamás deja de pensar en preparar a sus hijos, Carlos Gustavo y Natiaska para enfrentar el futuro en mejores condiciones.

“Me siento contento con lo que fui como parte de un proceso en el que se demostró que en Nicaragua el boxeo es competitivo”, expresa.

“Pero mi mayor aspiración es que mis hijos estudien y nos mantengamos llenos de salud”, agrega.

Capaz de heredarle a sus padres, Socorro Cruz y Adolfo Herrera, la casa con todos y sus enseres domésticos que como premio a su esfuerzo le donó el gobierno sandinista, capaz de preferiblemente construir un hogar con esfuerzo propio junto a su esposa María Dolores Calderón, Gustavo Herrera continúa aferrado a un mañana más promisorio ahora al frente de la Comisión Distrital de Boxeo Amateur de la Dirección de Recreación y Deportes de la Alcaldía de Managua.

“Descontinuar mis estudios se debió más que todo a los constantes viajes, a las reconcentraciones y las intensas dietas para bajar de peso en el boxeo, porque siempre tuve problemas en este aspecto”, sostiene.

“Pero no me arrepiento de haberlo dado todo. El boxeo me trajo muchas emociones y alcancé una gran popularidad durante mucho tiempo”, añadió.

Entonces… ¿Se te ha dado tu lugar?, preguntamos a Herrera.

“De alguna manera sí, pero mejor me gustaría que el reconocimiento sea para todos los deportistas, sin ninguna excepción”.

PERFIL

– Nombre: Gustavo Adolfo Herrera Cruz

– Edad: 34 años

– Ocupación: Atender su propio negocio y promover el boxeo amateur

– Hobby: Compartir el tiempo con la familia

– Personajes: Adolfo Horta y Daniel Ortega

– Aspiración: Que sus hijos acudan a la Universidad y coronen una carrera profesional

HISTORIA Y HAZAÑAS

– Proviene de una familia boxística, su tío René “El Zurdo” Herrera fue campeón nacional y su papá Adolfo Herrera un púgil profesional.

-= Empezó a boxear desde niño por un afán natural de pelear y defenderse de sus semejantes en un distrito como el #3 de Managua, donde el boxeo es el deporte número uno.

– Lanzó sus primeros “toques” bajo la dirección del entrenador Kid “Rayito”, pasando después definitivamente a manos del reconocido Guillermo “Polvorita” Martínez.

– Realizó 138 combates como aficionado y una pelea profesional. En Amateur sólo perdió 10 veces.

– Conquistó aproximadamente cinco títulos nacionales e igual cantidad de centroamericanos.

– Medallista de oro en los IV Juegos Centroamericanos de 1990, logrando el nocaut más rápido al propinarlo en 9 segundos.

– Efectuó aproximadamente 60 combates frente a púgiles cubanos, perdiendo únicamente en seis ocasiones. Un verdugo de los antillanos.

– Sus numerosas hazañas culminan durante su consagración como monarca de la categoría Gallo (54 kilos) en el Campeonato Centroamericano y del Caribe, celebrado en 1984 en nuestro país.

– Para llegar al oro, una verdadera gesta en la historia del boxeo aficionado nicaragüense, superó a Omar Catari de Venezuela, Ramón Ledón de Cuba, Pedro Sánchez de República Dominicana (entonces campeón mundial juvenil) y al mexicano Edgard García.  

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