Ken Griffey… ¡lo logró!

Por fin consiguió conectar hit contra Pedro Martínez Edgard Tijerino M. [email protected] Uno de los bateadores más inmensos del juego, Ken Griffey, de 31 años, con 438 jonrones después de 12 temporadas en las Mayores, presencia permanente en Juegos de Estrellas, ganador de Guantes de Oro, título como Más Valioso de la Liga, temporadas consecutivas […]

  • Por fin consiguió conectar hit contra Pedro Martínez

Edgard Tijerino M. [email protected]

Uno de los bateadores más inmensos del juego, Ken Griffey, de 31 años, con 438 jonrones después de 12 temporadas en las Mayores, presencia permanente en Juegos de Estrellas, ganador de Guantes de Oro, título como Más Valioso de la Liga, temporadas consecutivas de 56 jonrones y más de 145 empujadas, seguro miembro del Salón de la Fama, estaba genuinamente emocionado por haber podido conectar un hit contra Pedro Martínez, ese “monstruo” de la colina de quien todos esperamos la posibilidad de un no hitter o de una blanqueada, en cada una de sus aperturas… Vamos, el pitcher más difícil de batear en el béisbol actual, ganador de tres Premios Cy Young en los últimos cuatro años.

Griffey, el artillero del swing dulce con impacto escalofriante, no había podido conectar contra Pedro en 21 oportunidades, ponchándose 15 veces… El sábado, tomó turno contra Pedro en un juego que Boston ganó por paliza a los Rojos, y anticipándose al movimiento extra de una bola rápida, disparó el hit tan ansiado.

Cierto, se trataba sólo de un partido de entrenamiento, pero para Griffey, el reto era igual… “Pedro es muy difícil de descifrar por su control, sus recursos, su habilidad y el dominio mental de las situaciones. Batearle un hit, es algo serio”, dijo con esa humildad que siempre lo ha caracterizado por encima de la marquesina blanca que su reluciente dentadura permite captar en ese rostro moreno.

Griffey fue más allá… Pidió la bola aunque el hit no entrará en los récords, aunque seguirá buscando su primero oficial, y se la guardó.

Este es el pelotero que ha sabido permanecer abrazado a su sencillez en las esferas del estrellato… El mismo que una tarde en Cleveland, solicitó autorización de Lou Piniella para perder un turno al bate durante el entrenamiento previo al juego y atender al periodismo… El chico que escala con entusiasmo la pared del jardín central en busca de la gran atrapada sin medir los riesgos, que siente como una puñalada en la ingle, cada vez que falla cuando las necesidades exigen un buen batazo.

  

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