Uno de los soldados que lucharon con Sandino, pudo ser uno de éstos: don Victoriano Cisneros, quien falleció a los 120 años de edad.

Dirigentes sandinistas se olvidaron de soldado de Sandino

Victoriano Cisneros, del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional murió en desgracia, conservando su carabina y un sombrero que decía ser de Sandino Jesús SalgadoCORRESPONSAL / BLUEFIELDS Victoriano Cisneros Velásquez, uno de los soldados que integraron el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional, del Héroe Nacional, Augusto C. Sandino, murió de vejez y olvidado por […]

  • Victoriano Cisneros, del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional murió en desgracia, conservando su carabina y un sombrero que decía ser de Sandino

Jesús SalgadoCORRESPONSAL / BLUEFIELDS

Victoriano Cisneros Velásquez, uno de los soldados que integraron el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional, del Héroe Nacional, Augusto C. Sandino, murió de vejez y olvidado por los dirigentes sandinistas que dicen enarbolar los ideales del General de Hombres Libres. Victoriano falleció en la comunidad de Kasmitigni-El Tortuguero, el pasado 26 de enero del 2001.

El guerrillero de Sandino nació en 1880 en las montañas de Jinotega. A los 15 años se integró al grupo del General de Hombres Libres, “entre carabinas y flechas vivió en las montañas”, enfrentando batallas.

ABAnDONÓ LUCHA Y EMIGRÓ AL ATLáNTICO

Para la muerte del General Sandino abandonó la lucha y emigró a la Costa Atlántica, viviendo en El Tortuguero, uno de los municipios más pobres y alejados de Nicaragua.

“La última vez que lo vimos de pie, sus ojos apenas permanecían abiertos, pero no se cansaba de repetir la misma historia: nosotros empezamos la lucha por una Nicaragua diferente, fuera los yanquis y la intervención imperialista”, recuerda el líder comunitario Rosario González.

DON CHAYO Y SU HISTORIA GUERRILLERA

En Kasmitigni, comunidad habitada por campesinos emigrados de Chontales, los pobladores conocieron los cuentos de guerras de “don Chayo”, aún conservaba una carabina de las que usó en sus tiempos, y un sombrero que según él perteneció al General de Hombres Libres. Algunos no entendían sus discursos, se lo atribuían a la vejez o locura, otros prestaban oído a sus historias, colmadas de ideología y tristezas, recordó González.

“Don Chayo” vivió en el anonimato: En la guerra de los ochenta, los múltiples batallones que pasaron por su humilde rancho escucharon su historia, hubo uno y otro que le propusiera llevarlo a la capital y presentarlo ante los “comandantes de la revolución” para que le rindieran honores, todo quedó en promesas, lo único que sí llego fue la muerte, hoy yace en el cementerio de la comunidad, sólo una cruz de palo tiene inscrita sus iniciales y esta leyenda: “murió a los 120 años”.  

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