Cardenal llama a “cambiar el rumbo del camino que llevamos”

La exhortación fue hecha en la celebración religiosa del Señor de Esquipulas Euclides Cerda CaleroCOLABORADOR / LA CONQUISTA El Cardenal Miguel Obando y Bravo, exhortó a los nicaragüenses a reflexionar en este tiempo de Cuaresma a cambiar el rumbo de sus vidas, para que siempre reine el amor y la paz en los corazones de […]

  • La exhortación fue hecha en la celebración religiosa del Señor de Esquipulas

Euclides Cerda CaleroCOLABORADOR / LA CONQUISTA

El Cardenal Miguel Obando y Bravo, exhortó a los nicaragüenses a reflexionar en este tiempo de Cuaresma a cambiar el rumbo de sus vidas, para que siempre reine el amor y la paz en los corazones de los hombres.

El alto prelado hizo el llamado durante los oficios religiosos realizados en honor al milagroso Señor de Esquipulas, con motivo del tercer viernes de Cuaresma, fecha en que se llevan a cabo las festividades en ese municipio caraceño.

“Hay que cambiar el rumbo del camino que llevamos”, dijo el Cardenal a la feligresía presente que lo escuchaba con mucha atención, mientras esperaban su bendición.

Ese día resultó muy pequeña la iglesia católica del lugar ante la muchedumbre que llegó a rezar y pagar promesas al Señor de Esquipulas. Mujeres, niños y hombres se arrodillaban y le ponían “milagros” de plata u oro en la túnica, mientras otros quemaban candelas en su entorno.

FE Y DEVOCIÓN

Miles de personas, entre visitantes y feligreses, que llegan de distintos lugares de Carazo y resto del país, se congregan en el Municipio La Conquista, durante los terceros viernes de Cuaresma para rendir tributo al milagroso Señor de Esquipulas, que lo celebran con gran júbilo y devoción desde hace más de un siglo.

También gran cantidad de creyentes concurren a la denominada pocita del Señor, distante un kilómetro al oeste de la iglesia, por la fe y creencia que tienen en sus aguas, que consideran milagrosas. Luego de bañarse e ingerir del vital líquido, almacenan agua en botellas o pequeños recipientes para llevar a sus respectivas casas, y sanearse de las dolencias que sufren.

La gente que viaja en todo tipo de vehículos, llega incluso en carretas jaladas por bueyes, y salen de sus casas desde días antes para estar puntuales en las celebraciones religiosas. Otros pagan promesas viajando a pie hasta el lugar, donde se encuentra la venerada imagen que atrae a miles de nicaragüenses.  

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