- Pobladores viven con miedo porque tanto las bandas de rearmados como el Ejército los acusan de colaborar con
la otra parte
Ary Neil Pantoja y Heberto Jarquín
BONANZA.— Con el accionar de la banda de “Tinieblas”, una situación de tensión, temor y desconfianza es la que viven los pobladores de este municipio, situado en el Triángulo Minero, principalmente los habitantes de la zona rural.
San Rafael de Unawás, Las Colinas, Miranda, Musawás, San Pedro, Vesubio, Siempre Viva y otras comunidades aledañas al casco urbano de Bonanza sufren los efectos directos de la incursión de los armados, los que llegan a las casas; amenazan a sus moradores quienes se ven imposibilitados de denunciarlos bajo amenaza de regresar a matarlos si lo hacen. En ocasiones los matan bajo la excusa de que colaboran con el Ejército y la Policía.
Cuando las tropas del Ejército o la Policía llegan a la comunidad someten a los campesinos a interrogatorios y, a veces, según los pobladores hasta violan sus derechos humanos señalándolos de “colaboradores” de la banda del Frente Unido “Andrés Castro”.
TEMEN SER ASESINADOS
La desconfianza la viven los pobladores del centro urbano de Bonanza, ante la denuncia de que existe un frente interno que apoya a los rearmados. “Todos lo saben, pero nadie se atreve a señalarlos con nombres y apellidos por temor a ser asesinados”, dijo el presidente del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), Pablo Martínez Flores.
El representante del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), Daniel Leiva niega cualquier vínculo partidario con los miembros del FUAC; mientras que el alcalde de Bonanza Gregorio Lino Simons, del FSLN, se negó a hablar con LA PRENSA sobre el tema de la inseguridad.
Por su parte, el vice alcalde Alfredo Moreno dijo que, si existe algún apoyo (del FSLN), “lo hacen miembros del partido a título personal”.
Daniel Leiva asegura que las acusaciones sobre el supuesto apoyo del FSLN a los rearmados del FUAC, se originaron porque “en Bonanza entre el 67 y el 70% de la población es sandinista”. Agregó que tampoco necesitaron de apoyo del FUAC para ganar las elecciones municipales; “con nuestros simpatizantes nos basta y vamos a ganar las elecciones nacionales”, enfatizó.
DENUNCIAN PROTECCIÓN AL FUAC
El delegado del Centro de Derechos Humanos, Ciudadanos y Autonómicos de Bonanza (CEDEHCA), Gregorio Downs rechazó los señalamientos hechos por los mandos militares del municipio en el sentido de que este organismo pudiera estar protegiendo a los rearmados del FUAC.
Dawns explicó que la actitud de los jefes militares y policiales es porque el CEDEHCA recibe innumerables denuncias de los campesinos de las zonas rurales sobre abusos de parte de las tropas del Ejército y miembros de la Policía cuando persiguen a los rearmados.
Según Downs, el día del ataque a la unidad militar (lunes 12 de marzo) en horas de la tarde recibió a un campesino quien le habría dicho que miembros del Ejército lo detuvieron e interrogaron y lo acusaron de ser colaborador de los rearmados.
POLéMICA POR ASESINATOS
Downs explicó que también lo acusan a él de ser colaborador del FUAC porque puso en tela de duda que los asesinatos de Antonio Centeno, en el sector de Miranda, y de Leonidas y Ramón García Hernández, en Las Colinas, las hayan cometido miembros del FUAC al mando de “Tinieblas”.
La denuncia del asesinato la puso un campesino quien le comentó a Downs que esos armados (unos siete elementos) llevaban fusiles “Fal”. “Los del FUAC no usan Fal, andan AK; además no van a ser tan obvios como para andar pañuelos rojinegros y dejar un letrero sobre el muerto que decía: somos del FUAC”, reflexionó Downs.
Aunque el presidente del PLC, Pablo Martínez asegura que eran del FUAC, Downs contradijo a Martínez diciendo que los asesinados no eran miembros del PLC. “Eran gente nueva de vivir aquí, tenían poco tiempo. Se dice que eran de Río Blanco. Aquí me vinieron a decir que habían sido correos de la Resistencia en los años 80 y que probablemente venían huyendo de alguien”, expresó, en referencia a Centeno y los Hernández García.
TROPAS INEXPERTAS
Pobladores de Bonanza coinciden en que el Ejército no tiene capacidad para enfrentar y desarticular a la banda de rearmados del Frente Unido “Andrés Castro” (FUAC) y aducen que los miembros de la unidad militar de este municipio minero son “muy jóvenes y sin experiencia suficiente”.
El padre José Leonidas Mena, párroco de la iglesia católica de Bonanza dijo a LA PRENSA que considera “muy jóvenes e inexpertos” a los miembros de la unidad militar que resguarda el municipio y con él coinciden el presidente del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), Pablo de Jesús Martínez y pobladores que prefirieron el anonimato.
Sin embargo, uno de los oficiales con rango de teniente y que solicitó el anonimato, desestimó estas apreciaciones y dijo que el factor de desventaja es la falta de recursos técnicos y económicos con que cuentan para internarse en la montaña y dar persecución a la banda de unos 15 elementos jefeada por Domingo Quintero García, alias “Tinieblas”.
La semana pasada, no obstante, el Destacamento Militar fue abastecido de provisiones que le fueron enviadas desde el municipio de Siuna, pero se desconoce qué cantidad de avituallamiento llevaron los militares.
El sargento tercero Indalecio Gutiérrez Díaz y el soldado Elvis Salgado tenían 19 años de edad, según confirmaron sus compañeros de la unidad militar. La edad de la mayoría de los miembros del Destacamento Militar de Bonanza oscila entre los 19 y 23 años y solo cuentan con el entrenamiento de tres meses que reciben en la Escuela Básica de Infantería ubicada en el municipio de Condega, Estelí.
PARA INGRESAR AL EJÉRCITO EN LA RAAN:
Los aspirantes a miembros del Ejército tienen que llegar de las comunidades al Destacamento Militar de Bonanza. La edad no debe ser menos de 17 años.
* De la unidad militar son remitidos al Estado Mayor de la Región ubicado en Puerto Cabezas. De ahí son enviados a la Escuela Básica de Infantería ubicada en Condega, donde pasan un curso de entrenamiento básico de tres meses.
* Concluido el curso, regresan al Estado Mayor de la Región donde pasan por un corto período (uno a dos meses) para convivir con la vida militar.
* Posteriormente son ubicados en las pequeñas unidades del Ejército donde van a estar de forma permanente. Preferiblemente son asignados a unidades militares en sus municipios de origen.