Caída controlada, pero con sabor a “ruleta rusa”

EFE Moscú.— El hundimiento de la estación espacial Mir, decidido por el Kremlin, es una operación controlada pero con cierto aire de “ruleta rusa” por la probabilidad de una caída en tierra en vez del Océano Pacífico. “No podemos garantizar al cien por cien el hundimiento seguro de la Mir, porque es una operación muy […]

EFE

Moscú.— El hundimiento de la estación espacial Mir, decidido por el Kremlin, es una operación controlada pero con cierto aire de “ruleta rusa” por la probabilidad de una caída en tierra en vez del Océano Pacífico.

“No podemos garantizar al cien por cien el hundimiento seguro de la Mir, porque es una operación muy complicada a la que nos enfrentamos por primera vez”, advirtió Yuri Semiónov, director del consorcio Energía, constructor y propietario de la Mir.

Según Semiónov, la fase activa para hundir la Mir, desde febrero en caída libre por inercia, comienza cuando llegue a la órbita crítica en que su desplome sobre la Tierra sea inevitable: a una altura de unos 250 kilómetros.

A partir de ese momento, los expertos rusos realizarán una serie de maniobras por etapas para que la mole entre en una trayectoria que la precipite en una zona apartada del Pacífico, cosa que está prevista ocurra el día miércoles 21 de marzo (con un margen de error que puede ampliarse o retrasarse dos días).

Si la Mir desciende con arreglo a las coordenadas y parámetros calculados, a una altura de 90 a 70 kilómetros la mayoría de sus elementos se desintegrarán por la fricción con la atmósfera. Pero otros, con un peso de entre 20 y 25 toneladas, caerán al Pacífico convertidos en una lluvia incandescente de más de 1,500 fragmentos, en una zona de 6,000 kilómetros de largo por 200 de ancho, muy apartada de las rutas marítimas en el Pacífico, entre Australia y las costas del continente americano.

Los técnicos rusos nunca pensaron en su desconexión, un proceso complicado que ahora se resuelve sobre la marcha, con escasa financiación y contrarreloj.

“En ninguna de las fases de diseño o construcción se abordó el tema de cómo destruir el ingenio espacial”, confesó Semiónov en una conferencia en la sede que el grupo Energía tiene en Koroliov, cerca de Moscú.

Tras casi tres años de indecisión, el Kremlin dio la orden para hundir la Mir en diciembre del año pasado tras fracasar la comercialización del programa y urgido por los múltiples fallos ocurridos a bordo que pusieron en riesgo el control del ingenio.

La decisión del Gobierno fue duramente criticada por los diputados comunistas, para quienes la Mir simbolizó el liderazgo de Moscú en la carrera espacial frente a EE.UU.

¿Y SI SE PIERDE EL CONTROL?

Si los rusos pierden el control, la caída de la Mir será una especie de tómbola, con riesgo potencial para los 5,000 millones de personas que viven entre los paralelos 51.6 grados de latitud norte y 51.6 grados de latitud sur, según cálculos oficiales.

Entre estas latitudes se encuentran Nicaragua y además, grandes metrópolis como Roma, París, Londres o Tokio, en una lista que dio el director de la Agencia Aeroespacial Rusa, Yuri Kóptev, y en la que no se incluía Moscú.

Pero junto a estas advertencias, rebajó la probabilidad del riesgo en caso de una caída incontrolada: el índice científico de que algunos fragmentos se precipiten sobre una ciudad es del 0.02 por ciento. Pese a todo, es un riesgo “extremadamente alto” según las normas internacionales, manifestó con cautela Kóptev.  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí