La estación orbital Mir pronto verá su fin.

Mir, pionera de colonización cósmica

Estación de 15 años de edad está programada para caer a la Tierra entre el miércoles y el viernes Armando PérezEFE Moscú.— La estación orbital Mir, un proyecto que la Unión Soviética, URSS, había arrinconado para acometer otras ambiciones espaciales, se convirtió de rebote en el mayor éxito de la ciencia rusa y pionero de […]

  • Estación de 15 años de edad está programada para caer a la Tierra entre el miércoles y el viernes

Armando PérezEFE

Moscú.— La estación orbital Mir, un proyecto que la Unión Soviética, URSS, había arrinconado para acometer otras ambiciones espaciales, se convirtió de rebote en el mayor éxito de la ciencia rusa y pionero de la colonización del espacio por el hombre.

Con escasos recursos y ante la indiferencia de los burócratas, la Mir hizo historia en sus 15 años de vida (que inicialmente debían ser solamente 5), que sirvieron entre otras cosas para allanar el camino a la Estación Espacial Internacional, en construcción desde 1998.

AQUEL 20 DE FEBRERO DE 1986

El 20 de febrero de 1986, a las 00:28:23 segundos hora de Moscú (21:28:23 GMT del 19), un cohete portador Protón-K lanzado desde el cosmódromo de Baikonur, ahora Kazajistán, puso en órbita el primer bloque de 20 toneladas de la Mir.

El lanzamiento tuvo muchos defectos, pero no se pudo aplazar porque debía ser uno de los acontecimientos clave para conmemorar la inauguración del XXVII Congreso del Partido Comunista de la URSS (PCUS).

Aquel Congreso que abrió la puerta de la “perestroika” tenía que haberse inaugurado con el estreno del transbordador Burán, copia exacta del “shuttle” estadounidense, pero los expertos se rindieron ante los problemas técnicos.

El programa Mir, continuación de las estaciones Saliut, había comenzado en 1976, aunque el proyecto Burán consumía más y más recursos.

Las previsiones para lanzar el primer bloque de la Mir fijaron la fecha del 16 de febrero, pero se tardaron cuatro días en reparar los fallos del sistema telemétrico de transmisión de información.

Además, el peso de los cables del bloque superaba en una tonelada lo que se había proyectado, y para que el Protón pudiera levantar el módulo hubo que descargar una serie de aparatos, que posteriormente fueron llevados a órbita en viajes sucesivos.

Los constructores calcularon que terminarían de ensamblar la Mir en un año, pero se demoraron nueve por falta de presupuesto.

LA ESTRUCTURA DE LA MIR

Hasta la desintegración de la URSS en 1991, la Mir tenía tres módulos: el “Kvant”, para mediciones astrofísicas de la Tierra y el Cosmos, puesto en órbita en 1987, el “Kvant-2” o módulo de uso múltiple y reserva, que comenzó a funcionar en 1989, y el “Kristal” o laboratorio para pruebas tecnológicas, operativo desde 1990.

También fue un ejemplo de cooperación internacional, tras acoger astronautas de Eslovenia, Bulgaria, Afganistán, Kazajistán, Francia, Japón, Reino Unido, Austria, Alemania, Canadá, Estados Unidos y Siria, aparte de misiones conjuntas con la Agencia Espacial Europea.

En nueve ocasiones se ensamblaron a la Mir los transbordadores de EE.UU., cuyos 37 astronautas trabajaron en un programa de cuatro años de cooperación bilateral para la exploración del cosmos.

A la Mir llegaron 27 naves tipo Soyuz para transportar cosmonautas, y 58 naves de carga Progress que llevaron miles de toneladas de combustible, equipos y suministros vitales.

Los astronautas realizaron 75 paseos espaciales, algunos de ellos con maniobras no exentas de riesgo, en las que acumularon 15 días de permanencia en el espacio exterior.

La existencia de la Mir sufrió su gran prueba de fuego el verano de 1987, cuando la nave de carga Progress TM-34 chocó contra el módulo Spektr en la maniobra de acoplamiento.

Esta primera “colisión espacial” tuvo efectos irreparables, pues el módulo afectado quedó inutilizado y durante varios meses fallaron los sistemas eléctricos y de orientación y el ordenador central.

Pero ni el accidente ni otros muchos fallos menores impidieron la ejecución de experimentos y pruebas casi de ciencia ficción.

UN LABORATORIO FLOTANTE

Según la agencia aeroespacial rusa, el coste de la Mir fue de 3,000 millones de dólares, y sus equipos científicos se valoraron en otros 1,800 millones de dólares.

Con participación de 30 países, en la estación se llevaron a cabo 24 programas espaciales internacionales, y sus laboratorios probaron altas tecnologías para la creación de nuevas medicinas y materiales (elementos químicos, minerales) imposibles de obtener en la Tierra.

Gracias a las investigaciones a bordo de la Mir se fabricaron los aparatos médicos que prolongaron la supervivencia humana durante largos períodos en ingravidez, dentro de la lista de hitos y récords que ha ido acumulando la veterana estación espacial.

Desde la primera tripulación en marzo de 1986, un total de 104 astronautas de doce países han viajado a la plataforma espacial, algunos hasta en cinco ocasiones.

Con el dinero que pagó la NASA norteamericana por el programa Mir-Shuttle se pudo finalizar la construcción y entrada en servicio de los módulos “Spector”, en 1995, con fines militares, y el “Priroda”, en 1996, para investigación de la biosfera y proyectos ecológicos.

Inicialmente diseñada para funcionar durante cinco años, el mayor triunfo de la Mir ha sido triplicar su vida útil.

En el módulo Priroda se cosecharon cultivos espaciales, y hasta nacieron codornices, cuyo período de incubación transcurrió en su mayor parte en la Mir.

Se probó también la reproducción de 480 moscas españolas de la variedad “drosophila”, o mosca del vinagre, en una investigación del Centro Superior de Investigaciones Científicas de España.

Y experimentos más espectaculares, como el intento parcialmente fallido de desplegar un enorme “sol artificial” que iluminara la noche y calentara grandes zonas de la Tierra mediante el desvío de los rayos solares con un gigantesco espejo circular.

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