ESTIMADA PSICOLOGA:
Resulta que fui abusada sexualmente por un compañero de clases, le dije que por favor me dejara, le grité y él me tapó la boca, lloré y no me dejó, no sé qué hacer porque cuando lo veo me pongo nerviosa y me da miedo que me haga daño.
No he podido denunciarlo porque una vez tuve relaciones con mi novio y mi mamá no sabe, y al destapar todo puedo desilusionar a mi mamá y yo no quiero. El muy descarado me ha tratado de hablar, pero no le hago caso, a veces quisiera verlo hasta muerto por lo que me hizo.
Quiero que me aconseje qué puedo hacer para confesarle a mi mamá lo que me está pasando y quisiera contarle a mi novio, pero tengo miedo que él no me busque más.
Estoy muy desesperada, en una situación en la que no sé qué voy a hacer, no sé si es demasiado tarde para hablar, es decir, para denunciarlo porque él abusó de mí el 21 de septiembre del 2000. No quiero que le pase a otra lo mismo que me pasó, quiero pararlo para que no siga haciendo daño.
RESPUESTA
Antes de responder a tu carta quiero que sepás que me solidarizo con vos ante el dolor, la rabia y la impotencia que en este momento debes estar experimentando.
No existe en el mundo (a parte de la tortura), acto más violento que una violación. Es el más grande abuso de poder, es el hecho de obligar por la fuerza, lo que lo convierte en una gran falta de respeto a la dignidad de un ser humano.
Muchas en tu situación han callado, algunas hasta se han ido sin haber hablado del abuso que sufrieron, pero también muchas otras se han atrevido aún confusas y con muchos temores a denunciarlo, y esto fue el primer paso para su recuperación.
Vos, además de haber sido víctima de una violación, estás anteponiendo lo que van a pensar y sentir los (as) demás por sobre tu dolor y frustración. No es justo continuar callando, por vos, por todas aquellas que están en riesgo, por las que lo viven solas en silencio hay que denunciarlo.
La impunidad del victimario crea en la mujer violada un estado de indefensión e impotencia que la vuelve doblemente vulnerable y la confina a sufrir y a desplazar en su ya maltratada concepción de la sexualidad el peso doloroso de la experiencia. Ella termina doblemente castigada mientras el responsable continúa su vida indiferente y hasta feliz de haber salido tranquilo de la aventura.
Todo lo que hayas vivido y experimentado antes de la violación fue por tu propia y espontánea voluntad y no debes sentirte mal ni culpable y mucho menos sin derecho a denunciarlo por no haber estado virgen cuando sucedió. La violación no hace más o menos daño si estamos o no virgen. Debe denunciarse porque es un delito y vos sos una mujer y un ser humano con derechos y la ley tiene la obligación de creerte y de hacerlos valer.
Nunca es tarde para hacer la denuncia y reivindicarte, inicia ya tu proceso de recuperación, la decisión no debe ser para después, hazlo hoy. Busca la asesoría legal de una abogada que se sienta identificada con vos y con tu problemática para que te oriente. No estás sola, existen centros alternativos que pueden darte respuestas, busca a la red de mujeres contra la violencia en puntos de encuentros, después que des ese primer paso el segundo debe ser recibir ayuda psicológica.
Ayuda que te permita dejar salir tu dolor, que te ayude a recuperar la confianza y seguridad en vos misma. Un proceso donde se trabaje el derecho placer contrapuesto al abuso, el derecho a la dignidad a la paz, a recuperar la plenitud y el coraje de vivir.
No sigamos callando más los abusos y violaciones cometidos contra nosotras.