- Plantaciones de marihuana se deben al abandono del gobierno a la zona, opina párroco
- Monseñor Mata pide elaboración de un plan de emergencia, para
Waslala y Costa Atlántica
Mariela Ocón y Gabriela Roa [email protected]
“Durante las noches he pensado que si yo fuera como ellos y tuviera hijos sin zapatos y con hambre, no dudaría en cultivar la marihuana porque no puedo dejarlos morir”, relató el Padre Carlos Pinto, párroco de Waslala.
De piernas cruzadas, melena larga que recoge hacia atrás con una cola, toma aire que luego exhala para pronunciar con voz firme, “el pueblo de Waslala necesita de proyectos puntuales por parte del Gobierno, pero con el compromiso que le den seguimiento como parte de las políticas del mismo”.
Según Pinto da Silva, de origen brasileño y con nueve años de residir en el país, la situación de los pobladores de Waslala cada vez se agudiza, “todas las asociaciones y cooperativas que llegan con proyectos terminan porque no hay fondos para el desarrollo del municipio”.
Pinto da Silva justifica el cultivo de la marihuana entre los pobladores porque desde hace años no tienen otra alternativa, el problema es que los que pagan las consecuencias únicamente son los pobres.
Pinto da Silva manifestó que “es toda una mafia la que hay. Salir de la cárcel, es fácil y barato se paga 40 mil córdobas, si es arrestado por droga y 20 mil si es por asesinato”.
NADIE AYUDA
El guía espiritual, expresó que los operativos que recientemente realizó la Policía no son nada para la cantidad de hectáreas sembradas de hierba maldita.
“A todas las organizaciones que tienen programas de ayuda hemos acudido porque nadie de los pobladores se quiere dedicar a eso, pero nadie nos ayuda, siempre nos dicen que aún no hay respuesta”, expresó tras afirmar que urge que las organizaciones donde ha introducido algunos proyectos le puedan ayudar.
CULTIVOS DATAN DE HACE DOS AÑOS
Autoridades del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena), que prefirieron mantener su anonimato por temor a los grupos rearmados, señalaron que desde hace dos años y medio aproximadamente en Waslala, parte de la Reserva de la Biosfera Bosawás y municipios aledaños al Parque Nacional Zaslaya existen cultivos de marihuana a vista y paciencia de la Policía y el Ejército.
“Es la única alternativa que tienen los pobladores, para salir adelante. Nosotros no podemos decir nada porque nos pueden pasar la cuenta y los guardabosques de allá (Bosawás y lugares aledaños) son los perjudicados”, expresó.
Según la fuente en su debido momento han dado a conocer la información, “pero hasta el momento los cultivos continúan allí y la Policía ni el Ejército han hecho nada porque nosotros que estamos al margen de los asuntos de seguridad pública”, dijo.
SE REQUIERE UN PLAN INTEGRAL
Monseñor Juan Abelardo Mata Guevara, Obispo de Estelí, aseguró que el mensaje del Padre de Waslala, Carlos Pinto da Silva, es un llamado fuerte para que se preste más atención a los problemas que atraviesa esa población.
”Ojos que no ven corazón que no siente”, dijo Monseñor al referirse al abandono de “tanta gente que se le prometió tierra, ayuda y después quedaron viviendo de sus propias miserias y se dedican a estos negocios ilícitos como sembrar marihuana”, señaló.
Según Monseñor se debería preparar un plan de emergencia, pero no sólo para Waslala, sino para todas las regiones que permanecen en el abandono, “también en la misma Costa Atlántica corre la cocaína por todos lados, tendría que ponerse más atención a estos problemas de la pobreza en estas zonas”, concluyó.
NO TEME MORIR
El sacerdote Carlos Pinto da Silva expresó categóricamente no tener ningún temor a que las bandas de rearmados o miembros de la “mafia” de Waslala lo maten por sus declaraciones. “Si me van a matar que lo hagan, aunque es difícil matar al padre. No lo hicieron con la guerra no creo que lo realicen ahora, porque conozco a todo el pueblo, miembros de la contra y armados. Son nueve años de vivir ahí”, finalizó.