Manuel Elvir Maldonado*
Una de las principales preocupaciones de los economistas modernos se orienta a controlar, combatir y erradicar una de las enfermedades más peligrosas que atacan al sistema de libre empresa, conocida con el nombre de especulación financiera, debido a que las grandes experiencias de la economía mundial en no pocas veces ha puesto en peligro el sistema político que se sustenta en los principios de la iniciativa privada.
Según el economista inglés John Maynard Keynes, a quien se le considera como el mejor defensor del capital de producción (industrial, comercio y servicios), tanto la inflación como la devaluación son fenómenos monetarios que afectan el poder adquisitivo del dinero y por consecuencia lógica perjudica el proceso económico al alterar las leyes de la producción y la distribución; deteriorando con esta alteración los niveles de consumo y de la ocupación.
El doctor Lawrence Klein, destacado teórico de la Economía y Política del Dinero, autor del prestigiado libro “La revolución keynesiana”, sostiene que la especulación financiera es un fruto legítimo del espíritu de usura que prevalece en aquellos financistas que no reconocen a la banca privada y estatal como promotora del desarrollo. Continúa argumentando que cuando el banquero milita dentro de esta filosofía de alto contenido individualista poseído de esa actitud destructora el capital financiero asume un papel parasitario que absorbe la energía del conjunto de fuerzas productivas que operan en una economía de mercado; de ahí que el sistema económico apoyado en la libre empresa se ve constantemente amenazado en su desenvolvimiento normal y expuesto a los peligros que lo llevan a su paralización.
La especulación financiera que opera en el orden internacional, responde a un engranaje maestro y organizativo sofisticado del cual no se excluyen funcionarios de organismos de financiamiento externo en la que participan activamente hombres de negocios, profesionales de prestigio, economistas destacados, políticos de renombre y sobre todo banqueros, tal y como lo expresan: Gregory Fossedal, destacado experto del FMI, quien sostiene que las grandes crisis cambiarias de los últimos cinco años han ocurrido bajo condiciones de estrecha vigilancia por parte del FMI y para George Shultz, ex Secretario del Departamento de Estado de Estados Unidos, el FMI tiene más dinero que misión: en tanto que William E. Simon, economista y ex Secretario del Tesoro de los Estados Unidos, dice que los préstamos otorgados por el FMI se parecen mucho a los préstamos para el desarrollo que supuestamente caen bajo el ámbito del Banco Mundial, razón por el que ambas instituciones deben fusionarse; afirmando que los burócratas del FMI inventaron una nueva misión que nunca fue contemplada en el documento constituido que originó su nacimiento.
Las grandes crisis económicas observadas durante los años de 1997 y 1998 en países como Rusia, México, Japón, Los Tigres del Este y el Brasil; las cuales concluyeron con grandes caos y alarmas en las principales bolsas de valores del mundo, responden a los objetivos específicos de la especulación financiera. Crisis que cerraron su ciclo demoledor para la economía global con pérdidas billonarias en dólares para los inversionistas debido al gran trastorno que éstas produjeron en los mercados de capitales y en los programas estratégicos relacionados con el crecimiento de la economía mundial.
La desmonetización que se dio en Nicaragua durante el mes de febrero de 1988, conocida como operación “Bertha” que consistió en la eliminación de tres dígitos y en el reemplazo de córdobas corrientes por córdobas nuevos, es considerada por analistas especializados en asuntos monetarios como un verdadero acto de especulación financiera, en la medida que despojó de la masa monetaria al capital de producción y a los consumidores que comenzaba a levantarse en aquella época como un resultado de la cantidad de dinero en circulación y por la gran disposición al trabajo del pueblo nicaragüense. En este sentido, hemos de darnos cuenta de la relación estrecha que existe entre el dinero como medio de pago, la actividad económica y el bienestar social.
La especulación financiera realizada recientemente a través de Interbank y Bancafé no sólo produjo la quiebra de los mismos sino que el cierre de estos bancos ocasionó el pánico y la inseguridad de sus propios ahorrantes y cuentahabientes y de otros bancos que son parte del Sistema Bancario Privado; fenómeno que originó el retiro masivo de fondos y por consiguiente fugas a bancos internacionales produjo una reducción considerable en moneda nacional y moneda extranjera en todo el sistema bancario, acontecimiento que ha debilitado la base para otorgar créditos a las empresas inversionistas y disminuido considerablemente el poder adquisitivo de la población en general.
Los acontecimientos políticos acaecidos a partir del año 1999 con más intensidad en nuestro país y la quiebra de los bancos mencionados han sido las causas fundamentales de nuestra recesión económica, la cual se inicia en febrero del 2000 y continúa acentuándose en el presente año sin que se observen medidas nacionalistas, urgentes de políticas económicas que contrarresten y superen la crisis.
* Economista y Consultor