EFE
TOKIO.- Los banqueros y agentes de bolsa japoneses expresaron ayer su honda preocupación por las agudas caídas de los mercados bursátiles en todo el mundo, el mismo día en que el mercado de renta variable japonés cerró en su mínimo de dieciséis años.
“Va a ser muy duro si el Nikkei está en menos de 12,000 puntos el próximo 31 de marzo (fin del año fiscal)”, dijo Yoshifumi Nishikawa, presidente de la Asociación Japonesa de Banqueros (AJB).
Pese a su pesimismo Nishika descartó que la actual debilidad de la bolsa vaya a desencadenar una crisis bancaria y pidió al ministro de la Agencia de Servicios Financieros (ASF) que emprenda las reformas estructurales necesarias cuanto antes para ayudar a eliminar los créditos incobrables a los bancos, que ascienden a unos 32 billones de yenes (unos 262,300 millones de dólares).
Los agentes bursátiles también se mostraron preocupados por la debilidad de las bolsas y la falta de coordinación internacional de las autoridades monetarias de los países desarrollados.
Tusyoshi Segawa, de la casa de valores Sakura, pidió que los bancos centrales de Japón, Estados Unidos y la Unión Europea recorten de forma concertada sus tipos de interés.
“La cooperación internacional puede facilitar una nueva fase alcista como ocurrió en las crisis financieras de 1995 y 1998”, añadió Segawa.
Otra de las cuestiones que está en el punto de mira de los analistas locales son las medidas de apoyo a los mercados presentadas el pasado viernes que el primer ministro, Yoshiro Mori, discutió con sus ministros de asuntos económicos y financieros.
“En ese conjunto de medidas hay algunas reformas drásticas de los sistemas que existen. Su puesta en funcionamiento requiere una gran capacidad de liderazgo, algo que los mercados y la comunidad internacional creen que no hay en Japón”, indicó Norimitsu Otsubo, de la agencia de valores Shinko.