- Los afectados protestan frente a la Nicaragua Sugar y dicen que la insuficiencia renal la adquirieron cuando trabajaban en el ingenio
- Autoridades del ISA pagan equipo científico y afirman que de ser los responsables, asumirán las consecuencias
Juan Ignacio Rosales [email protected]
Unas 100 personas representantes de 810 trabajadores presuntamente despedidos del Ingenio Azucarero San Antonio (ISA), por padecer de insuficiencia renal crónica, se apostaron frente a la empresa Nicaragua Sugar, propiedad de la familia Pellas, para reclamar su indemnización.
Los cañeros realizaron a las autoridades del ISA tres planteamientos: que les atiendan la salud, que su enfermedad sea considerada como riesgo laboral y que les otorguen una indemnización.
Alvaro Jirón, secretario de los reclamantes, aseguró que “los 810 trabajadores despedidos estamos enfermos, somos pobres y buscamos una indemnización justa”.
“Cada semana tenemos que enterrar al menos a uno de nuestros compañeros enfermos, Francisco Muria y Manuel González, fueron los dos últimos que murieron a causa de la enfermedad”, señaló.
Los afectados dijeron sentirse totalmente desprotegidos porque el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social no los respalda, tampoco la empresa y porque además no tienen dinero para comprar el medicamento.
La señora Aura Estela Herrera de Martínez (50), aseguró que “hace cinco meses mi esposo Manuel Martínez, murió de insuficiencia renal crónica y no he recibido ayuda de parte del ingenio, a pesar que mi marido trabajó 35 años en los cañaverales”.
“Tengo un hijo que está estudiando su cuarto año de ingeniería y mi situación económica es cada día más grave y a veces no tenemos ni para comer”, añadió.
Miguel Martínez Herrera, ex trabajador del ingenio, dijo que ellos querían venir a Managua desde el jueves pasado “a ver si podíamos hablar con don Carlos (Pellas), pero gente del ingenio nos detenían los camiones”.
Los reclamantes aseguraron que de buena manera quieren hablar del problema con el señor Carlos Pellas y que pasarán apostados, al menos esta semana, frente a sus oficinas ubicadas en Camino de Oriente, a fin que les dé una respuesta a sus planteamientos.
ISA INVESTIGA POSIBLES CAUSAS
Por su parte el ingeniero Javier Argüello, en representación de las autoridades del ISA, dijo que si la “insuficiencia renal crónica” que padecen los cañeros es responsabilidad de la empresa, asumirá las consecuencias, pero “estamos casi seguros que el ingenio no es la causa”.
Explicó que el ISA costea los gastos de un equipo científico que investiga las posibles causas de que dicha enfermedad sea tan común, no sólo en el ingenio, sino en Occidente”.
En tanto el gerente administrativo del ISA, licenciado Álvaro Bermúdez, destacó que “si la enfermedad se originara en el ingenio, también la padecerían los 900 jubilados que tenemos y que reciben ayuda en el hospital del ingenio”.
“Tenemos trabajadoras sociales que velan porque los trabajadores que laboran en el campo ingieran la suficiente cantidad de agua, a fin de prevenirles una deshidratación”, subrayó.
Ambos coincidieron en que cuando se empezó a hablar de una indemnización para los cañeros de ISA que padecen de insuficiencia renal crónica, el número de éstos aumentó, pero dicen tener un registro de todos sus empleados.
INSUFICIENCIA RENAL NO ES POR RIESGO LABORAL
El doctor Félix Zelaya, consultor independiente contratado por el ISA, explicó que la hipertensión y la diabetes son algunas de las causas de la “insuficiencia renal crónica” y que la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud tienen a este mal fuera de los parámetros de enfermedades que se adquieren en el trabajo.